17.3.10

El espejo irlandés... y las cuatro causas de la crisis mundial... que son cinco

"De modo que, hablemos de Irlanda. Como bien señala un nuevo informe de investigación de los economistas irlandeses Gregory Connor, Thomas Flavin y Brian O'Kelly, "casi todos los factores causales aparentes de la crisis de Estados Unidos están ausentes en el caso irlandés", y viceversa. Sin embargo, la forma de la crisis de Irlanda ha sido muy similar: una enorme burbuja inmobiliaria (los precios subieron más en Dublín que en Los Ángeles o Miami), seguida de una fuerte crisis bancaria que sólo se ha podido mantener a raya mediante un caro programa de rescate.

Irlanda no tenía ninguno de los villanos favoritos de la derecha estadounidense: no había Ley de Reinversión en la Comunidad, ni Fannie Mae ni Freddie Mac. Lo que quizá resulte más sorprendente es la poca importancia de las finanzas exóticas: la quiebra de Irlanda no ha sido una historia de obligaciones de deuda garantizadas y canjes de créditos impagados, sino que se trató de un caso de exceso puro y duro a la vieja usanza, en el que los bancos concedieron grandes préstamos a prestatarios dudosos y al final los contribuyentes tuvieron que cargar con el muerto.

Entonces, ¿qué teníamos en común? Los autores del nuevo estudio señalan cuatro "factores causales profundos".

En primer lugar, hubo una exuberancia irracional: en ambos países los compradores y entidades crediticias se convencieron de que los precios inmobiliarios, aunque estaban por las nubes según parámetros históricos, seguirían subiendo.

En segundo lugar, se produjo una entrada enorme de dinero barato. En el caso de Estados Unidos, gran parte de ese dinero barato provino de China; en el de Irlanda, procedía principalmente del resto de la zona euro, donde Alemania se convirtió en un gigantesco exportador de capital.

En tercer lugar, los grandes actores tenían un incentivo para correr grandes riesgos, porque si salía cara ellos ganaban, y si salía cruz otros perdían. En Irlanda, este peligro moral era en gran medida personal: "Los jefes de los bancos díscolos se jubilaron con sus grandes fortunas intactas". También hubo mucho de esto en Estados Unidos: como señalan Lucian Bebchuk, de Harvard, y otros, los altos ejecutivos de empresas financieras estadounidenses en bancarrota recibieron miles de millones en pagos "vinculados a su rendimiento" antes de que sus firmas se fueran a pique.

Pero la similitud más llamativa entre Irlanda y Estados Unidos fue la "imprudencia regulatoria": la gente encargada de mantener los bancos a salvo no hizo su trabajo. En Irlanda, las autoridades reguladoras miraron para otro lado en parte debido a que el país estaba intentando atraer inversiones extranjeras, y en parte por favoritismo: los banqueros y promotores inmobiliarios tenían estrechos vínculos con el partido en el Gobierno.

En Estados Unidos también hubo bastante de esto, pero el mayor problema fue la ideología. De hecho, los autores del informe irlandés se equivocan al subrayar el modo en que los políticos estadounidenses entronizaban el ideal de la titularidad de una vivienda; sí, dieron discursos a ese respecto, pero no surtieron mucho efecto en los incentivos de las entidades crediticias.

Lo verdaderamente importante fue el fundamentalismo de libre mercado." (Paul Krugman: El espejo irlandés. El País, Negocios, 14/03/2010, p. 24)

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