Como se preveía, el escándalo va llegando de forma inexorable al corazón del catolicismo, Italia. Aquí, la consigna de transparencia impartida por el Papa suena más imperiosa si cabe, y los obispos se preparan para afrontar denuncias por todo el país.
El fiscal de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Charles J. Scicluna, ha dicho al diario católico Avvenire que "hasta ahora no parece que el fenómeno tenga dimensiones dramáticas", pero ha añadido que le preocupa la "cultura del silencio, muy difundida en la península". Según Scicluna, los prelados italianos, capitaneados por el cardenal Angelo Bagnasco, se han comprometido a tratar los casos "cada vez mejor".
El más diligente ha sido el obispo de Bolzano (norte del país), Karl Golse, que ha invitado a las víctimas a contar sus casos en la web del obispado y ha nombrado un delegado especial. Las primeras denuncias han llegado ya: un vecino del Alto Adige ha relatado al diario Tageszeitung que fue violado por cinco frailes en los años sesenta durante unas vacaciones en un convento de Bolzano. Y un ex alumno de un colegio de Novacella ha reportado latigazos, informaba ayer La Repubblica." (El País, ed. Galicia, sociedad, 15/03/2010, p. 33)
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