La previsión de la Fundación Heritage tiene unos grandes recortes de impuestos que, en realidad, hacen aumentar los ingresos en casi 600.000 millones de dólares durante los próximos 10 años.
Una evaluación más racional por parte de la Oficina Presupuestaria del Congreso, un organismo independiente, cuenta una historia diferente. Muestra que una gran parte de los supuestos ahorros debidos a los recortes del gasto no se destinarían a reducir el déficit, sino a pagar las rebajas de impuestos.
De hecho, la oficina presupuestaria ha visto que, a lo largo de la próxima década, el plan conduciría a unos déficits mayores y a más deuda que la ley actual. (...)
Y luego está la tan cacareada propuesta de abolir Medicare y sustituirlo por cupones que pueden usarse para comprar seguros sanitarios privados.
El problema de esto es que el mero hecho de privatizar Medicare no sirve para contener el gasto sanitario.
De hecho, casi seguramente hará que aumente, al añadir un estrato de intermediarios. Pero el plan de la Cámara da por sentado que podemos recortar el gasto sanitario expresado en forma de porcentaje del PIB a pesar del envejecimiento de la población y del aumento de los costes sanitarios.
La única forma de que esto suceda es que esos cupones valgan mucho menos que el coste del seguro sanitario.
De hecho, la Oficina Presupuestaria del Congreso calcula que, hacia 2030, el valor de un cupón solo cubriría un tercio del coste de una póliza de seguro privada equivalente al Medicare que conocemos. Así que el plan privaría a muchos, y probablemente a la mayoría de los mayores, de una asistencia sanitaria adecuada.
Y eso no debería pasar ni pasará. Ryan y sus compañeros pueden poner por escrito todos los números que quieran, pero los mayores votan.
Y cuando descubran que sus cupones sanitarios se quedan tremendamente cortos, exigirán y conseguirán cupones mejores (lo que hará que se esfumen los supuestos ahorros del plan).
En resumen, este plan no es ni remotamente serio; por el contrario, es absurdo. Y también es cruel." (PAUL KRUGMAN: Absurdo y cruel. El País, Negocios, 10/04/2011, p. 30)
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