Se suponía que una vez garantizada la financiación hasta 2012 y emprendido el programa de ajuste, la desconfianza de los mercados remitiría y, según los planes de propio Gobierno de Atenas, Grecia podría volver a los mercados a lo largo de este ejercicio. Esta semana la rentabilidad del bono a 10 años rondaba el 12,9%.
Lo peor es que Grecia no es un caso aislado [ver gráfico]. Irlanda sigue una senda similar y, Portugal tiene muchas papeletas de repetir ese patrón.
Lo cual provoca una pregunta inevitable: si los planes de rescate no cumplen con su objetivo teórico de permitir que las economías estabilicen sus desequilibrios y sean capaces de volver a los mercados, ¿para qué sirve un rescate financiero? (...)
"No bajan las primas de riesgo porque, más allá de los titulares, los 27 no lograron avanzar en el último consejo europeo hacia un modelo estable de resolución de crisis.
No hay una institución que vaya a sustituir al BCE en la compra de bonos en el mercado secundario y la autoridad monetaria ya ha dicho que quiere dejar de hacerlo cuanto antes", explica desde Boston Natacha Valla, economista de Goldman Sachs en Europa.
Una de las principales críticas al manejo de la crisis soberana por las instituciones europeas es que su respuesta ha ido siempre por detrás de los acontecimientos y, dado que los mercados parecen estar cada vez menos nerviosos con los rescates financieros, el establecimiento de un mecanismo definitivo de resolución de crisis se ha vuelto a aplazar hasta el mes de junio. (...)
Con una economía estancada y el efecto de los planes de austeridad sobre el crecimiento, parece difícil que Atenas pueda alcanzar el superávit primario previsto en su plan de ajuste para 2012. Y esa es una condición indispensable para estabilizar la deuda.Sin duda, uno de los principales reproches que se le pueden hacer a los planes de rescate, como admiten los analistas de Nomura: "Los ejemplos de Grecia y luego de Irlanda demuestran que los rescates no son necesariamente una receta para una recuperación sostenida".
Y sin crecimiento que genere actividad e ingresos y que permita, a su vez, reducir la carga de la deuda, difícilmente pueden estos países recuperar la confianza de los inversores." (El País, Negocios, 10/04/2011, p. 28)
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