"(...) Hacemos esta obvia aclaración porque, a estas alturas de la crisis,
las ayudas que el Estado ha prestado a la Banca, - a cargo del conjunto
de la población- superan con creces la cifra de 200.000 millones de euros.
Con las dimensiones astronómicas que tiene esta cifra, lo más
sorprendente es que, según las estimaciones realizadas por los expertos,
al menos un tercio de esta ingente cantidad no es recuperable, no lo pagarán nunca los banqueros.
Serán, pues, los asalariados, los parados, los pensionistas y las
clases medias quienes, de una u otra forma, se verán obligados a
sufragar esa deuda a través de múltiples vías: impuestos, recortes en la
sanidad, en la educación, en los servicios y otras prestaciones
sociales, privatizaciones... sin hablar ya de la estela de tragedias
humanas con la que tanto la codicia de los banqueros como la dinámica
voraz del sistema capitalista han marcado estos últimos años.
Una simple operación aritmética nos permitiría descubrir un hecho
sorprendente y que permanece oculto al conocimiento colectivo. Hasta el
momento presente cada ciudadano mayor de edad del Estado español ya ha
tenido la "generosidad" de prestarle a la Banca de este país la friolera de casi un millón de las antiguas pesetas para cubrir los efectos de las operaciones fraudulentas que sus ejecutivos realizaron durante la llamada "burbuja inmobiliaria".
Sin embargo, lo curioso de esta circunstancia es que, como antes
referíamos, especialistas y técnicos ya nos han adelantado que los
bancos no nos van a pagar todo lo que les hemos prestado.
En el mundo de
las altas finanzas cuando los acreedores no cumplen con los compromisos
adquiridos los escualos que dirigen sus negocios proceden con una
frialdad letal a expropiar implacablemente a sus deudores. Es este un
espectáculo, por otra parte, que contemplamos todos los días.
Alrededor
de unas 400.000 familias han sido desahuciadas en el curso de los
últimos años. Dicho de otro modo, paradójicamente los banqueros han
procedido a expropiar sus viviendas a aquellos a los que el Estado había
obligado a prestar dinero a los bancos para - dicen - "salvar el sistema financiero español" del atolladero en el que él mismo se había metido.
Si utilizáramos procedimientos similares a los que usan los tiburones
financieros con sus deudores, lo que habría que hacer sería expropiar a
los banqueros, nacionalizar la banca, socializarla y ponerla al servicio
de la sociedad.
Pero, curiosamente, muy pocos se atreven a
mentar esa posibilidad. La socialdemocracia de izquierdas apenas
balbucea con la boca chica acerca de su propuesta de crear una Banca
pública.(...)" (Manuel Medina, Canaria-semanal.org, en Rebelión, 06/03/2014)
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