"(...) La Reserva Federal tiene que subir tipos de interés. La
broma de la actual burbuja de deuda global ha llegado demasiado lejos. A
la crisis de deuda se le ha añadido nuevos montantes globales de deuda.
No les quepa ninguna duda que habrá quitas por doquier, aquí y allá.
Tal como sostienen Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff, economistas profundamente ortodoxos, en “Financial and Sovereign Debt Crises: Some Lessons Learned and Those Forgotten”,
“… Las causas que han originado la actual crisis económica no solo no
se han corregido sino que han empeorado.
Los niveles extremos de deuda
implican quiebras al estilo de los años 30. … La carga de la deuda en
los países desarrollados se ha convertido en un evento extremo
utilizando cualquier medida histórica y requerirán una ola de
condonaciones de deuda, negociadas o no”.
Sin embargo, la debilidad intrínseca de la economía global, y especialmente de la estadounidense -vean por ejemplo, las previsiones del PIB de la Reserva Federal de Atalanta o el indicador Auroba-Diebold-Scotti de la Reserva Federal de Philadelphia-, fruto de las distorsiones monetarias, constituye la actual contradicción.
Hay que subir tipos de interés, hay que empezar a retirar las enormes
fuentes de liquidez generadas por la expansión cuantitativa y que se han
dirigido mayoritariamente a la pura y dura especulación.
Hay que parar ya la burbuja de la deuda, que ha ido demasiado lejos, justo en el momento exacto en el que la economía estadounidense da muestras de agotamiento.
No queda claro, por lo tanto, si la FED al final se va a resistir a la
tentación de aplazar la subida de tipos de interés, dado que lo que
observamos es un paisaje de deterioro económico notorio. (...)" (Alejandro Inurrieta, 18/03/2015)
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