"(...) tanto el secretario de Estado de la Seguridad Social, como el ministro Montoro, han dicho que las cotizaciones sociales ya no aportan suficiente dinero como para pagar todas las pensiones existentes.
Por ello, han sugerido concentrarlas en financiar solo las pensiones
contributivas de jubilación para que otras pensiones, como viudedad y
orfandad, dejen de estar financiadas, como hasta ahora, con cargo a las
cotizaciones para pasar a estarlo directamente con los impuestos
generales.
La verdad es que no hace falta ser alto cargo del Gobierno para saber lo
que pasa. En 2014 la Seguridad Social cerró con un déficit cercano a
los 11.000 millones de euros y en lo que llevamos de año, ya ha doblado su déficit parcial.
Además, desde 2012 el Gobierno ha tenido que recurrir al Fondo de
Reserva, la conocida como hucha de las pensiones, para gastar 43.000
millones de euros, dejándolo a la mitad del nivel con que se lo
encontró. (...)
¿Cómo puede estar ocurriendo esto cuando, en menos de tres años, hemos
tenido en España dos reformas profundas de la Seguridad Social? (...)
Los problemas actuales de la Seguridad Social que han llevado al
Gobierno a sugerir la imperiosa necesidad de incorporar fuentes
complementarias de financiación provenientes de impuestos generales para
financiar pensiones contributivas son, sin embargo, de otro origen.
Tienen más que ver con la evolución de la crisis económica (paro) y el
impacto de la reforma laboral sobre los ingresos del sistema. (...)
El problema relevante es que el número de cotizantes afiliados está
creciendo más que los ingresos por cotizaciones. En 2014, por ejemplo,
los afiliados subieron un 3,4%, mientras que los ingresos apenas si lo
hicieron un 0,8%.
Dicho de otra manera, la cotización media de los
nuevos cotizantes es mucho más baja que en otros momentos y muy por
debajo de la media histórica. Cuándo, en paralelo, los gastos en
pensiones suben más, por el mayor número de pensionistas que se
incorporan y la mayor cuantía de la pensión media cobrada, entonces el
déficit está servido y con él la disminución de la hucha.
¿Por qué está bajando la cotización media de los nuevos afiliados? Por las cuantiosas bonificaciones al empleo, dado el elevado nivel de paro existente y por la precariedad
generalizada en que nos estamos instalando como consecuencia de la
reforma laboral del Gobierno Rajoy.
La inmensa mayoría de los nuevos
cotizantes a la Seguridad Social, cuyo número vuelve a aumentar desde
2014, gana muy poco salario (trabajadores pobres), trabajan muy pocas
horas, o sólo lo hacen de forma temporal.
Con esas escuetas bases de
cotización a corto plazo los nuevos afiliados no contribuyen todo lo
necesario a financiar el sistema de pensiones y a largo plazo, están
configurando unas carreras débiles e irregulares que auguran pensiones
muy bajas cuando se jubilen.
Los actuales problemas para financiar nuestras pensiones derivan de la
política de empleo y de los efectos negativos de la reforma laboral.
Quienes hemos propuesto con anterioridad desacoplar pensiones
contributivas de cotizaciones para dar entrada a nuevas fuentes
impositivas de financiación que capturen mejor la riqueza global del
país (en 2059 se prevé una renta per cápita que multiplicará a la actual por 2.4),
lo hacíamos pensando en poder, con ello, bajar cotizaciones y favorecer
la creación de empleo abaratando la contratación laboral no salarial.
En ningún momento pensamos en hacerlo para resolver los problemas
derivados de una política económica y laboral cuyas deficiencias se
constatan a gran velocidad. No conviene mezclar problemas a corto plazo
con reformas a largo. Porque las causas, responsabilidades y tiempos de
actuación difieren mucho." (Jordi Sevilla, El Mundo, 11/10/2015)
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