5.5.17

Macron: todo sigue igual. El problema de Francia no es su sector público, sino su sistema bancario, quebrado de facto. Necesitan políticos sumisos para rescatar el sistema bancario a costa de reducir el sector público

"Las economías occidentales cerraron en falso La Gran Recesión. En vez de haber reestructurado el sector bancario a un tamaño más acorde con la economía real prefirieron mirar para otro lado. Utilizaron a los contribuyentes para sufragar las pérdidas derivadas de esa juerga loca en la que se embaucaron los banqueros de medio mundo.

Como consecuencia, han alimentado aún más los bancos sistémicos, aquellos excesivamente grandes para quebrar. En este contexto, obviamente, eso de implementar quitas de deuda para empresas y familias, “rien de rien”. (...)

Pero las élites continúan en sus trece, siguen invirtiendo en política. Les aterra que llegue al poder un nuevo Frank Delano Roosvelt. Y todo aquel que no siga sus directrices, ya saben, populistas de tomo y lomo. Lo último, el intento de encumbrar a la presidencia francesa a Enmanuel Macron. Puro marketing. 

Objetivo, proteger un sistema bancario, el francés, extremadamente frágil; y sostener la Unión Europea tal como está, sin cambios. Porque el problema de Francia no es su sector público, sino su sistema bancario, quebrado de facto. 

Y para ello necesitan políticos sumisos, de manera que cuando vengan mal dadas “sepan lo que tienen que hacer”, rescatar el sistema bancario francés a costa de intentar reducir el sector público. Luego lo envuelven en ese papel de celofán llamado modernización, y aquí paz y después gloria. Son lobos vestidos de corderos. 

Pero además Macron, si finalmente acaba siendo el presidente de la República de Francia, no va a cambiar nada en la Unión Europea, lo cual es terrible para el sur de Europa. Circula una foto estos días donde se le ve conversando animadamente con uno de sus mentores, el economista Jacques Attali. 

Este individuo, en su época de asesor de Francois Miterrand, fue el responsable “académico” de imponer objetivos de déficit público y deuda pública ad-hoc en la Unión Europea. Pero es además el autor de una frase terrible, “¿Qué se cree la “plebaglia” europea, qué el euro ha sido creado para su felicidad?”, tal como nos recuerda otro asesor de Mitterand, Alain Parguez.

 Y esta es la alternativa que nos ofrecen hoy las élites -Fillon iba demasiado por libre- para frenar a la neofascista Marine Le Pen. Ah, por cierto, que bien les salió la manipulación de las encuestas situando en un principio al mismo nivel a Benoit Hammon y a Jean Luc Melenchon para que no hubiera una candidatura conjunta de izquierdas. De nuevo lo han vuelto a hacer, porque para la superclase el problema es Bernie Sanders, Jean Luc Melenchon, Jeremy Corbin, Podemos…  (...)"                 (Juan Laborda, Vox Populi, 27/04/17)

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