"(...) Acabo de volver de Grecia, dónde he
pasado varios días con mi familia. Desde las instancias oficiales de la
Unión Europea nos venden que el país está saliendo de la crisis y que
todo funcionando adecuadamente, con un Alexis Tsipras, a semejanza de Mariano Rajoy, totalmente sometido al dictado de Angela Merkel
y de sus títeres, que no son otros que la Comisión Europea y el Banco
Central Europeo. Sin embargo, la realidad es bien distinta, y doy fe de
ello porque lo he vivido en primera persona.
Grecia, un país empobrecido de jubilados
viviendo literalmente en la miseria tras una rebaja brutal en sus
retribuciones. El paro se sitúa por encima del 26%, con sólo el 8% de
los parados recibiendo alguna ayuda del Estado.
Los trabajadores han visto como sus
salarios se han reducido, en algunos casos, hasta un 70%. Los jóvenes
menores de treinta años no superan los 500 euros brutos al mes.
Como ejemplo les diré que la maître (allí les llaman capitana) del
restaurante del hotel donde me alojé, que es uno de los mejores de
Atenas, cobraba, por ser el día de nochevieja y doce horas seguidas de
trabajo, 32 euros brutos.
Ahora bien, algún lector podrá pensar que
la vida en Grecia es más barata y se pueden apañar con salarios más
bajos. Pues nada más lejos de la realidad. Todo lo contrario, ya que en
Grecia se paga un IVA del 24% por los productos y servicios básicos, en
lugar del 10% que pagamos en España.
Esto hace literalmente que, por
ejemplo, las familias no puedan salir a cenar fuera de casa, y lo que
usualmente hacen es pasar toda la tarde en terrazas tomando un único
café y multitud de vasos de agua, que es la bebida más popular y que la
sirven sin ni siquiera preguntar.
En cuanto al sistema bancario
sigue pendiente de un hilo y totalmente sometido al control de salida
de capitales por parte del Banco Central Europeo. Los griegos tienen
prohibido sacar más de 400 euros en efectivo a la semana, lo que hace
les obliga a usar la transacción electrónica.
En los comercios, las
comisiones que pagan a los bancos por el uso de tarjetas varían entre el
5% y el 8%, por ello los comerciantes aplican grandes descuentos por el
pago en efectivo, además de hacerles más llevadera la restricción del
control de capitales.
En opinión de los griegos, su presidente no existe, no hace nada, es sólo una figura y además “poco decorativa”. (...)
España, según los datos de que disponemos
a final de 2017, se encamina sin remedio a soportar los mismos efectos
que hoy están sufriendo los griegos, ya que hay elementos totalmente
coincidentes que han llevado al país a esta situación, y que hoy se dan
en España.
Sin ánimo de ser exhaustivos y según los
datos del Banco de España, el Gobierno de Mariano Rajoy ha incrementado
la deuda en 626.000 millones de euros desde el rescate de 2012, la mayor
conocida en toda la historia, mientras que el incremento de riqueza ha
sido de 70.000 millones. ¿Es esto recuperación? No, es todo lo
contrario, y cualquiera que sepa sumar y restar puede deducirlo.
La deuda real,
si hacemos que nos creemos la cifra oficial de PIB, se sitúa en el
140%, y si consideramos la cifra que hemos calculado el grupo de
economistas independientes, y que nadie nos ha dicho que no sea
correcta, la deuda pública real española sería el 170% del PIB, es
decir, muy próxima a la que provocó el colapso en Grecia.
La Comisión Europea, en complicidad con el Gobierno, puso un objetivo de déficit público
para España en 2017 del 3,1% para no salir, aún, del Protocolo de
Déficit Excesivo, que se aplica a aquellos países que tienen déficit
público mayor del 3%.
De esta forma se maquillan más de 400.000 millones
de euros de deuda ante el mercado de colocación de bonos, y muy pocos
españoles son conscientes de la gravedad que esto supone, ya que es la
coartada que permite seguir endeudando sin freno al país y la que
mantiene toda la estructura de industria política intacta.
Ahora bien, ¿va a cumplir el Gobierno el
objetivo de déficit? A pesar de que presumen a bombo y platillo de que
las cifras de recaudación van viento en popa, los datos indican que Montoro tendrá que volver a hacer “contabilidad creativa” para cuadrar el déficit a martillazos.
El último dato proporcionado por la
Agencia Tributaria a noviembre de 2017 sitúa la recaudación en 180.335
millones de euros. Dado que sólo queda un mes del año y hay muchos
expedientes de devolución tributaria sin ejecutar y que deben hacerse el
último mes, la recaudación se irá en el mejor de los casos hasta los
195.000 millones, haciendo prácticamente imposible llegar a los 200.963
millones de euros presupuestados por Montoro.
En cuanto a la Seguridad Social,
el tema es más preocupante. A noviembre de 2017, la recaudación era de
126.947 millones de euros, y eso habiendo recibido un crédito extra de
10.222 millones de euros. Esto indica que terminará el año no más allá
de 138.000 millones de euros, muy lejos de los 149.006 millones
presupuestados para llegar al punto de equilibrio. (...)
Según las últimas cifras publicadas por el Ministerio de Economía, la deuda del Estado en circulación
ha crecido en el último año en 47.000 millones de euros. Respecto a la
ejecución presupuestaria del Estado en términos de Contabilidad
Nacional, los recursos no financieros a noviembre de 2017 presentan un
déficit de 18.207 millones de euros sobre lo que Montoro había
presupuestado.
En términos de cotizaciones sociales,
los ingresos a noviembre fueron de 99.885 millones de euros frente a
los 123.773 millones de euros de gastos, es decir, presenta un déficit
de 23.888 millones de euros. Esto es nada más y nada menos que un 50%
más de lo previsto por el Gobierno, y también muy superior al que
pronosticaba la coartada del sistema llamada AIReF.
Con estos datos, como antes dije, los
ciudadanos españoles tenemos todos los mimbres para acabar como nuestros
colegas griegos. Seguir manteniendo en el poder a este Gobierno no
parece ser lo más adecuado. En nuestras manos está impedirlo.
Feliz año 2018, que a buen seguro no será mejor que 2017." (Juan Carlos Bermejo, Vox populi, 03/01/18)
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