18.2.19

En los primeros días del año he hecho dos cosas que jamás pensé que haría en la vida. Me he descargado una app de VTC en el móvil y he suscrito un seguro de salud privado... éste es el objetivo de las privatizaciones...

"Estoy preocupada por mi línea. La editorial también, digo. 

Últimamente, estoy flojísima de remos y de principios. Solo en los primeros días del año he hecho dos cosas que jamás pensé que haría en la vida. Me he descargado una app de VTC en el móvil y he suscrito un seguro de salud privado. 

Lo primero, cabreada por la huelga de taxistas y sus daños colaterales en mis rutinas: yo, que he hecho todos los paros de mi gremio y he puesto de insolidarios para arriba a esquiroles y boicoteadores de los mismos.

 La segunda, cabreada con la sanidad pública y sus esperas: yo, que he puesto a parir a colegas pijoprogresque predican la excelencia de lo público al tiempo que me llaman tacaña por aguardar semanas por un análisis pudiendo costearme uno de pago.

Bien: hasta aquí hemos llegado. Hasta hoy me había resistido por razones de corazón y conciencia. Si defiendo la calidad de la sanidad pública, estoy traicionándola yéndome a la privada. Si defiendo los derechos de los trabajadores, estoy traicionándolos boicoteando sus huelgas. Pero al final una mira por su pellejo. Igual es una cuestión de años.

Que con las décadas una se hace comodona para buses y metros, y empieza a estar en edad de riesgo para casi todo, es una evidencia. Que te manden una consulta con un especialista para siete meses, y que te dejen tirada en un aeropuerto con tres maletas, son gotas que colman vasos. 

En esas me debatía cuando leí en este diario que cada vez más defensores de la sanidad pública —y del servicio público de taxi— están haciendo lo mismo. O sea, que no soy la única. Que no me he vuelto individualista, neoliberal e insolidaria de repente. 

Que lo que queremos es un servicio de calidad y, ante su deterioro, buscamos alternativas. En mi descargo diré que no he usado ni el seguro ni la app de marras. Solo ver el icono me da tan mala conciencia que me funciona como placebo. Quien me entienda que me lea."            (o , El País, 31/01/19) 


"El negocio de la sanidad privada se dispara tras los recortes en el sistema público. (...)


(...)  Tras los drásticos recortes en la sanidad pública ordenados por el PP en 2012 — con el aumento del copago farmacéutico en función de la renta, pensionistas incluidos, exclusión de los inmigrantes y una sangría de 20.000 trabajadores en dos años, entre otras medidas, el Gobierno pretendía ahorrar 7.260 millones— y mientras la economía dibujaba gráficas negativas en el invierno de la recesión, las pólizas de salud no pararon de crecer hasta llegar a los 11,5 millones de personas cubiertas en 2017, un millón más (un 10%) desde el gran tijeretazo. Eso supone que uno de cada cuatro españoles puede acudir a la sanidad privada amparándose en un seguro.  (...)

Hoy, uno de cada cinco hogares tiene un seguro sanitario, con un gasto medio de 1.186 euros anuales, según datos del INE. Estas pólizas tiraron del sector con un 5,6% de crecimiento en 2018 y una facturación de 8.520 millones. Parte de los suscriptores de esas pólizas han tenido malas experiencias en la sanidad pública.

Durante los años en que se desplomó la inversión, a partir de 2012, bajó la satisfacción de los usuarios del gran paraguas público de cobertura sanitaria, al tiempo que crecían las listas de espera. Ni siquiera llegó al 6,5 sobre 10, cifra que no se recuperó hasta 2016, coincidiendo con la curva dineraria ascendente.

Javier, un ingeniero de ideas progresistas, sintió molestias en el estómago en verano de 2013. A final de año acudió al médico. “Le dieron cita para el especialista ¡a mediados de 2015!”, rememora Belén, su hija. “Era un gran partidario de la sanidad pública, pero no podía explicárselo”.  (...)

“El principal agente de la contratación es el deterioro”, apunta Rubén Sánchez, portavoz de la asociación de consumidores FACUA, “la saturación, las listas de espera y los recortes en prestaciones empujan a darse de alta en aseguradoras”. Lectura similar ofrece la Federación de Asociaciones para la Sanidad Pública (FADSP).
 “La degradación del sistema público, estrategia del PP, lleva a la gente a la doble cobertura, un especialista privado para saltarse la lista de espera”, observa el portavoz, Marciano Sánchez Bayle, “pero luego todas las encuestas dicen que si hay un problema gordo, van a la pública”.  (...)
“Lo que no se dice es que las empresas desgravan los seguros que contratan para los trabajadores”, dice el portavoz de la FADSP, “con lo cual, entre todos estamos financiando el seguro privado”. Además del beneficio fiscal, si cabe, para los empleados, a quienes les sale más barato contratar la póliza, las empresas se deducen el 100% de lo aportado en el impuesto de sociedades.
 Por otra parte, casi dos millones de funcionarios eligen pólizas privadas frente al sistema nacional de salud. “Ese modelo debería de desaparecer e integrarlos a todos en la pública”, continúa Sánchez Bayle, “porque el Estado paga por ello” (...)"           (Ana Alfageme, El País, 29/01/19)

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