"(...) En el ámbito europeo, Alemania sigue pensando en términos nacionales mucho más que en la Unión.
Este regreso a la soberanía es el deseo de los países poderosos de
serlo más aún en un momento de gran competencia entre ellos, y para ese
objetivo modifican las reglas o establecen alianzas diferentes.
Lo cual lleva a que otros Estados quieran hacer lo mismo. El regreso a
la soberanía no está planteándose como el aislamiento de los Estados del
orden global, como una suerte de vuelta a la autarquía, sino como la
reescritura de las reglas y de las alianzas establecidas. Esto es el
Brexit, la ruptura del Reino Unido con la UE y la construcción de un
vínculo (todavía) mayor con EEUU. Está ocurriendo en Europa de una
manera evidente, ya que el grupo de Visegrado tiene afinidades obvias
con los EEUU de Trump, e Italia ha firmado un acuerdo con China
acerca de la Ruta de la Seda el mismo día que Bruselas declaró a la
potencia asiática “enemigo comercial estratégico”.
Cada país comienza a pensar si los lazos actuales les convienen o no, y si otros nuevos resultarían más beneficiosos.
Lo esperable
En gran medida,
esto tiene muy poco de ideológico, y mucho más de político, es decir, de
operar sobre las condiciones dadas. En el caso de la UE es evidente: cuando las alianzas son frágiles
porque no cumplen el propósito que se espera de ellas, porque hay más
perjudicados de los previstos o porque aparecen otras opciones, las
grietas empiezan a reproducirse, los socios cuestionan la dirección del
colectivo o el reparto del poder y los recursos comunes, amenazan con
marcharse o taponan con firmeza las iniciativas que no les benefician
directamente aunque sean positivas, entre otras reacciones.
Esto, que es
frecuente en todo colectivo, está ocurriendo también en la Unión, lo
cual facilita que fuerzas externas se aprovechen de esta debilidad
interna para generar divisiones o atraer posibles socios. EEUU y Rusia
están en ese juego, como lo está China.
En Occidente, además, esa posibilidad
de reescritura de reglas y alianzas encuentra un apoyo político firme en
unas clases sociales deterioradas, como las medias y las trabajadoras,
que entienden, con razón, que ellas han sido las grandes perdedoras del
orden global. Se conforman así fuerzas sociales que son difíciles de
entender desde el punto de vista del eje izquierda/derecha típico, pero
que son potencialmente movilizables a partir de nuevos resortes
discursivos.
En Europa, fue la derecha la que abrió esa puerta, con formaciones hostiles a Bruselas
que cuestionaban el orden existente porque estaba deteriorando su
cultura y sus tradiciones, porque favorecía una inmigración que quitaba
los trabajos a los nacionales y que deterioraba su Estado del bienestar.
Estos argumentos son usuales en la Europa del norte, la más rica, pero
también han penetrado en el sur con bastante éxito. El regreso a unas
fronteras sólidas y la ruptura del orden actual en la UE contiene para
estas fuerzas políticas la promesa de acabar con los males que debilitan
sus países.
Y ahora, la izquierda
Sin
embargo, esa opción también está abriéndose paso en la izquierda. Hasta
ahora, las fuerzas progresistas eran proUE por convicción y por cultura
(y las que no, tomaron nota de la experiencia de Tsipras). Ahora
empieza a ser diferente, porque la idea de que el marco de la Unión
impide desarrollar políticas de izquierda, de que deberían renegociarse
las reglas de juego en la UE para tener margen de acción o de que habría
que recuperar la soberanía monetaria, está ya presente.
El eje
político actual es cada vez más soberanía nacional/globalismo, y esa
tendencia se va a hacer más profunda a izquierda y derecha, porque
existen fuerzas sociales perdedoras proclives a ese mensaje y porque
unos y otros encuentran en este cambio de las reglas de juego un
elemento indispensable para la solución a los problemas.
Todo esto, sin embargo, resultaría políticamente irrelevante si la misma Unión no estuviera dando alas a estas posturas. Se puede acabar con las tentaciones soberanistas fácilmente y la solución no tiene mucho misterio.
Bastaría con fortalecer la UE, que se decidiera a ser una potencia real
y con influencia, que fijase un mejor reparto interno de poder y
recursos y que fortaleciese económica y socialmente a sus clases medias y
a las trabajadoras.
Tan sencillo como eso, y tan difícil que ocurra hoy. Estamos en el momento María Antonieta de las élites europeas, y ese es el principal problema, la incapacidad para tomar las decisiones adecuadas y, con ella, el refuerzo de aquellas opciones que quieren combatir. Ha sido usual en la Historia, porque las potencias en declive empiezan su caída a partir de una dirección ineficaz y torpe y es probable que lo estemos repitiendo, de modo que habría que enfocar la retórica sobre los demonios nacionalistas desde otra perspectiva, porque su existencia no es más que el efecto políticamente esperable a la falta de visión de los líderes y al momento global.
Se puede culpar a los viejos y obsoletos que votan a la derecha nacionalista, a los rojipardos, a los deplorables, o a los racistas y xenófobos, pero es enfocar el asunto desde el lado equivocado. Quienes reaccionan a las deficiencias del sistema no pueden ser más responsables que quienes las provocan.
No podemos olvidar que la política no se hace en el vacío, sino que tiene lugar en un momento histórico concreto que ofrece posibilidades concretas, y que sin una lectura desde la ‘realpolitik’ entenderemos mucho peor lo que está ocurriendo." (Esteban Hernández, blog, El confidencial, 08/07/19)
Y una europeseta electrónica, como medida definitiva para España:
Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.
Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: ‘Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467 )
Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna:
- Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html
- Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html
- Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815
Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:
- Marear la perdiz. Enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/08/andalucia/1360327224_588117.html
- Hay alternativas, incluso dentro del euro. Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/ mmmm
Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas': http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html
Tan sencillo como eso, y tan difícil que ocurra hoy. Estamos en el momento María Antonieta de las élites europeas, y ese es el principal problema, la incapacidad para tomar las decisiones adecuadas y, con ella, el refuerzo de aquellas opciones que quieren combatir. Ha sido usual en la Historia, porque las potencias en declive empiezan su caída a partir de una dirección ineficaz y torpe y es probable que lo estemos repitiendo, de modo que habría que enfocar la retórica sobre los demonios nacionalistas desde otra perspectiva, porque su existencia no es más que el efecto políticamente esperable a la falta de visión de los líderes y al momento global.
Se puede culpar a los viejos y obsoletos que votan a la derecha nacionalista, a los rojipardos, a los deplorables, o a los racistas y xenófobos, pero es enfocar el asunto desde el lado equivocado. Quienes reaccionan a las deficiencias del sistema no pueden ser más responsables que quienes las provocan.
No podemos olvidar que la política no se hace en el vacío, sino que tiene lugar en un momento histórico concreto que ofrece posibilidades concretas, y que sin una lectura desde la ‘realpolitik’ entenderemos mucho peor lo que está ocurriendo." (Esteban Hernández, blog, El confidencial, 08/07/19)
Para conseguir la soberanía financiera
y, también, como alternativa a la salida del euro:
En Italia recurren a los mini-bot:
Garzón ha propuesto una medida parecida para España:
Cómo aplicar el Trabajo Garantizado en ayuntamientos y autonomías... financiándolo con créditos fiscales municipales
Y para Ecuador:
Hacia una "moneda electrónica paralela" para afrontar la crisis... en Ecuador (o en España) ¿Por qué y cómo hacerlo?
Libra, la criptomoneda de Facebook
Otras propuestas:
El prometedor dinero fiscal
Emitir 'GREUROS'. Entre la salida del Euro, y la aceptación de la austeridad de la Troika, existe una tercera vía que se basa en la recuperación parcial de la soberanía monetaria
Cómo aplicar el Trabajo Garantizado en ayuntamientos y autonomías... financiándolo con créditos fiscales municipales
Y para Ecuador:
Hacia una "moneda electrónica paralela" para afrontar la crisis... en Ecuador (o en España) ¿Por qué y cómo hacerlo?
Libra, la criptomoneda de Facebook
Otras propuestas:
El prometedor dinero fiscal
Emitir 'GREUROS'. Entre la salida del Euro, y la aceptación de la austeridad de la Troika, existe una tercera vía que se basa en la recuperación parcial de la soberanía monetaria
Y una europeseta electrónica, como medida definitiva para España:
Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.
Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: ‘Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467 )
Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna:
- Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html
- Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html
- Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815
Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:
- Marear la perdiz. Enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/08/andalucia/1360327224_588117.html
- Hay alternativas, incluso dentro del euro. Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/ mmmm
Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas': http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html
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