"(...) el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte dejará de ser miembro de la Unión Europea este 31 de enero. (...)
La pregunta que este artículo intenta responder es la de qué pasará a
partir de este momento, a partir del final de este largo y doloroso Kramer contra Kramer que ha enfrentado a Gran Bretaña con la Unión Europea. (...)
Como sabemos, existe un Acuerdo de salida de la UE del 12 de noviembre
de 2019, que lleva aparejado una declaración política que establece el
marco de las relaciones futuras entre el Reino Unido y la Unión Europea.
Nos interesa por tanto, para responder a la pregunta que hemos
formulado antes, más el segundo documento que el primero. En este
sentido, lo primero que hay que decir en relación con dicho documento es
que es una declaración política no vincula jurídicamente a ninguna de
las partes.
Lo que la declaración política hace es, simplemente, fijar
el terreno de juego en el que las negociaciones sobre la futura relación
entre el Reino Unido y la UE tendrán lugar.
La declaración política establece, concretamente, dos asociaciones: una,
en materia económica y otra en materia de seguridad. Además de ello, la
declaración establece toda una serie de “mecanismos institucionales y
mecanismos horizontales” destinados a resolver los posibles diferendos
que se vayan produciendo en las relaciones futuras entre la UE y el
Reino Unido. (...)
El Reino Unido se ha salido de la UE por un profundo temor al extranjero
y al europeo, lo que es muy indicativo de cuál es el espíritu de este
país en estos convulsos momentos que vive la historia de Europa. (...)
A partir de este 31 de enero se empieza a negociar, por tanto, cuál será la relación futura entre el Reino Unido y la UE. (...)
Es decir, si no se cierra el acuerdo en diciembre, no habrá acuerdo
alguno. Al Reino Unido le interesa cerrar el mejor acuerdo posible con
la Unión Europea. La pregunta es si a la UE le interesa lo mismo.
Claramente, la Unión se enfrenta a un dilema de casi imposible
resolución: si cierra el mejor acuerdo posible, otros países (Holanda,
por ejemplo) reclamarán el mismo tratamiento, en una espiral hacia abajo
que puede llegar a acabar con la propia UE.
Si cierra, sin embargo, un
mal acuerdo, los ciudadanos de la UE sufrirán las consecuencias (los
españoles muy notablemente).
Mi recomendación para salir de este dilema
sería cerrar un acuerdo de mínimos y dejar a los Estados miembros que
establezcan acuerdos bilaterales con el Reino Unido que, en su caso,
mejoren al anterior.
Lo contrario puede producir un efecto llamada hacia
otras posibles exits, que ninguno de nosotros querríamos si tenemos perspectiva histórica y estratégica." (Antonio Estella, CTXT, 29/01/20)
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