"(...) En Catalunya ya se tienen datos sobre el saldo de víctimas del coronavirus en los geriátricos, y es demoledor: este viernes se habían contabilizado 2.819 internos muertos –casi dos tercios del total de fallecidos en la comunidad–,
más de 9.000 contagiados y otros 17.000 con síntomas claros de
covid-19, sobre un total de 64.000 ancianos en residencias.
Es decir, el
45% de esa población de residentes de la tercera edad ha resultado
infectado y el índice de letalidad es del 41 por mil; una hecatombe
entre nuestros mayores.
También se conocen
muy bien los motivos de semejante mortandad: todos los médicos y
gestores sanitarios bregados en la atención geriátrica en Catalunya
coinciden en que la magnitud de la tragedia ha sido multiplicada por la privatización de la asistencia sanitaria de las residencias catalanas,
que las dejó inermes ante la pandemia.
Cuando el coronavirus golpeó, la
inmensa mayoría de esos geriátricos carecían de la atención sanitaria
integral y coordinada, y padecían de graves déficits de personal médico y
de enfermería, así como de deficientes condiciones asistenciales y de
escasez de suministros de protección e higiene, como para hacer frente a
la pandemia.
"Estoy como asesor voluntario –sin sueldo– de Salud del Ajuntament de
Barcelona desde hace cuatro años y en las reuniones con CatSalut [el
Departamento de Sanidad de la Generalitat] hemos exigido durante todo
este tiempo, con el concejal barcelonés de Salut, que la vigilancia
sanitaria de las residencias geriátricas tenía que pasar a la atención
primaria pública de la zona, para integrarla en el sistema público
global, para que tuviera un historial clínico común, y una relación con
el hospital en base a esa historia clínica, cosa que no ocurría con los
equipos de asistencia privatizados y externalizados a partir de 2009",
explica a Público el doctor Josep Martí. "Pues no hubo manera; en
estos cuatro años no ha habido manera de que ni CatSalut ni la
Generalitat nos hicieran caso, hasta que todo ha explotado con el
coronavirus". (Carlos Enrique Bayo, Público, 26/04/20)
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