"(...) Sánchez y sus ministras no pueden ignorar que su éxito electoral
depende de una buena gestión de la crisis pospandémica. Saben también
que necesitan más fondos para gestionar los escudos sociales y programas
de reconstrucción que evitarían la ruina de este país. Pero sin
soberanía monetaria no podemos crearlos, tenemos que conseguirlos de
alguna fuente externa y eso nos reduce a la posición del mendigo.
Una
opción es aplacar al “dios Mercado” pero será imposible presentar unas
cuentas “saneadas” que haga atractivas nuestras emisiones de deuda
pública. De allí el interés en resucitar los eurobonos, recientemente
rebautizados como ‘coronabonos’, que consisten en emisiones mutualizadas
de la deuda de los países del Sur, percibidos como menos solventes, y
la deuda de los países del Norte con cuentas públicas más saneadas.
Los
países del Norte se han negado a complacer a Conte y Sánchez. Parece aún
más inverosímil que tal propuesta salga adelante si tenemos en cuenta
la reciente sentencia del Tribunal Constitucional alemán acerca de las
operaciones de compra de deuda por el sistema de bancos centrales
europeos. El Norte quiere nuestros mercados pero no quiere crear
mecanismos redistributivos que hagan sostenible el desequilibrio
comercial.
Los países septentrionales, menos afectados por la
covid-19, nos han ofrecido una propina: unos préstamos del Mecanismo
Europeo de Estabilidad (MEDE). Conviene aclarar que todos los países de
la zona euro contribuyen a los fondos de los que salen los préstamos,
incluidos Italia y España, en función de una clave de reparto. El fondo
dotado para cubrir solo gastos sanitarios derivados de la pandemia
asciende a 240 mil millones de euros a los que España aporta en
proporción a la ponderación de su PIB dentro de la eurozona.
Se estima
que podría solicitar hasta el equivalente del 2% de su PIB o unos 24.000
millones €. Teniendo en cuenta que tendremos que aportar el 11,9% de
los fondos, no acierto a ver dónde está el negocio para España, sobre
todo si tenemos en cuenta la condicionalidad que implicarán en el
futuro.
Es cierto que nos han dicho que este año no habría
condicionalidad pero no olvidemos que se firma un memorando de
entendimiento con potencias foráneas. Es probable que el Gobierno de
España acepte esta oferta de rescate que socavará nuestra soberanía en
perjuicio del Parlamento que debería ser la única instancia en la que se
acordaran nuestros límites de gasto público.
Recordemos que, en caso de
que hubiera que renegociar condiciones con los acreedores de la deuda
pública española, podría ser el MEDE quien se convirtiera en nuestro
representante ante los acreedores en lugar del Gobierno de España. En
todo caso, este instrumento no empieza a cubrir las necesidades
financieras de un verdadero plan de reconstrucción económica.
La
opción más acertada, dentro del marco de la eurozona, sería recurrir a
la facilidad que ha ofrecido para este año el Banco Central Europeo
(BCE) que ha anunciado que compraría hasta 750 millardos de euros de
títulos de deuda pública. Este programa permitiría colocar las emisiones
de deuda pública española sin muchas dificultades en el mercado
primario pues los operadores sabrían que al día siguiente el BCE estaría
dispuesto a comprar gran parte de ella.
Sin embargo, nuestra
democracia también queda en suspenso si aceptamos esta oferta. En
esencia, se nos dice que nuestros niveles de gasto público y
endeudamiento pueden ser mayores o menores en función de la opinión o el
humor de los responsables del emisor de la zona euro, una entidad
independiente de los Estados. La cuestión no es trivial. La semana
pasada el Tribunal Constitucional de Alemania, en un pronunciamiento de
un caso sobre las competencias del BCE iniciado por conservadores de ese
país, exigió al BCE que justificara su programa de compra de activos.
El Constitucional alemán considera que la respuesta que le dio hace dos
años el Tribunal de Justicia Europeo (TJUE) no era clara y por tanto ha
interpelado al BCE directamente. También han ordenado al Bundesbank que
deshaga sus posiciones en títulos de deuda púbica adquiridas dentro de
los programas de compras de activos del BCE.
Son más de 500 mil millones
de € cuya súbita salida al mercado elevaría primas de riesgo y
trastocaría los mercados de deuda. El caso pone de relieve la posición
subalterna de países como España. Los conflictos de competencias que se
están dirimiendo entre el TJUE y el tribunal alemán nos exponen a una
crisis financiera que amenaza la viabilidad de nuestros planes de
rescate.
Salir de la crisis pospandémica requerirá movilizar todos
aquellos recursos que el sector privado, en este momento, no desea o no
está en condiciones de movilizar. Cuando acabe la pandemia seguramente
habrá más de 5 millones de desempleados. Sin duda, el Estado podría
movilizar a una parte de ellos con proyectos que nos permitieran una
rápida vuelta a la normalidad.
También podría generar la demanda
predecible que requiere el sector privado invitándolo a participar en
proyectos dirigidos a conseguir una transformación de nuestro modelo
energético y productivo. Para ello solo basta crear dinero, algo que se
puede hacer con un ordenador. El problema es que el Gobierno español no
tiene el teclado.
Las tres soluciones para el reto de financiar un
plan de reconstrucción —coronabonos, MEDE, programa de compras por la
emergencia pandémica del BCE– requieren la aprobación de instancias que
no están sometidas a la soberanía democrática del pueblo español. Todas
exigen el plácet de los mercados financieros, de potencias extranjeras o
de un órgano gobernado por tecnócratas supuestamente independientes.
Bastaría
con tener un banco central propio, un plan de desarrollo ambicioso y la
determinación de llevarlo a cabo para convertir a España en uno de los
más prósperos países del planeta. Pero tal osadía no está en los planes
de nuestro gobierno ni de los partidos políticos.
Hace décadas que las élites de este país decidieron renunciar a
gobernarnos y prefirieron entregarles a otros la soberanía. Les resultó
conveniente desmantelar el sector público empresarial e iniciar un
proceso de ‘modernización’, el eufemismo para referirse a un conjunto de
reformas estructurales que liberalizan los mercados y suprimen derechos
de trabajadores.
El proyecto europeo sirvió de meta y justificación de
lo que las élites querían para este país. Eso suponía someter nuestra
política económica a la voluntad de potencias de mayor rango y
conformarse con aceptar un papel subalterno en Europa, integrando
nuestras empresas en las cadenas de valor europeas en escalones
intermedios o bajos.
La pérdida de soberanía se completó con la entrega
de nuestra divisa y la renuncia a un banco central propio y se disimuló
con la elección de diputados a un Parlamento europeo que actúa como mero
sancionador de las decisiones que toman los Estados hegemónicos.
La
sociedad española ha pagado un altísimo precio en términos de
bienestar, oportunidades profesionales y desarrollo económico. Las
instituciones europeas no gobiernan en pro del pueblo español sino a
favor de los intereses de las oligarquías capitalistas. La primera gran
recesión de este siglo, con el giro a la austeridad impuesto en 2010
desde Bruselas, Fráncfort, París y Berlín, debió dejar esta realidad
meridianamente clara.
Las élites españolas se han convertido en
los mayorales de la finca germánica. No son capaces de concebir ninguna
solución que no provenga de sus superiores jerárquicos. Para los
políticos españoles las soluciones a nuestros problemas sólo pueden
proceder de una potencia extranjera.
La actitud suplicante, las
apelaciones a la solidaridad entre países que comparten un proyecto
europeo, concluyeron con los humillantes comentarios de los holandeses
cuyo primer ministro prefiere contentar a un pueblo que busca en
nosotros el chivo expiatorio para los daños causados por el
neoliberalismo.
El tribunal alemán ha demostrado que su país es
capaz de apretar el detonante de la disolución del euro si interesa a
sus élites. En Alemania se está desarrollando una batalla entre
ultraconservadores hostiles al euro, con creencias erróneas sobre la
función de la política monetaria y mitos arcaicos sobre el ahorro, y
oligarcas exportadores, que conocen que su éxito comercial depende de
seguir explotando los mercados del Sur para lo que necesitan la moneda
común.
La batalla sin duda se saldará a favor de éstos, por ahora, y la
moneda común durará mientras estos mercados se puedan seguir explotando.
Pero lo que nunca permitirán las élites alemanas será el desarrollo de
un competidor en el Sur." (Stuart Median y Manolo Monereo, Cuarto Poder, 12/05/20)
Para
luchar contra las epidemias y como alternativa a la salida del euro de los países del Sur, o
como salida de emergencia ante la (más probable) ruptura de la UE por parte de los países del
Norte... hay que conseguir la soberanía financiera... implantando una moneda digital paralela de circulación interna, en paridad 1:1 con el euro (¿europeseta electrónica?),
en España:
La propuesta de Garzón, basada en el Trabajo Garantizado:
Cómo aplicar el Trabajo Garantizado en ayuntamientos y autonomías... financiándolo con créditos fiscales municipales
Para Ecuador:
Hacia una "moneda electrónica paralela" para afrontar la crisis... en Ecuador (o en España) ¿Por qué y cómo hacerlo?
Para conseguir un monopolio financiero mundial, Facebook propone su propia moneda digital... LIBRA
Otras propuestas:
Susana Martín Belmonte propone una 'coronamoneda' digital para potenciar la renta de cuarentena... una renta vehiculada a través de una moneda ciudadana digital descargable de una app y con respaldo del Banco de España.
Enlace: http://ojeandoelestadodelpais.blogspot.com/2020/04/coronamoneda-digital-para-potenciar-la.html
El prometedor dinero fiscal
Emitir 'GREUROS'. Entre la salida del Euro, y la aceptación de la austeridad de la Troika, existe una tercera vía que se basa en la recuperación parcial de la soberanía monetaria
Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.
Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: ‘Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467 )
Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna:
- Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html
- Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html
- Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815
Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:
- Marear la perdiz. Enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/08/andalucia/1360327224_588117.html
- Hay alternativas, incluso dentro del euro. Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/ mmmm
Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas': http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html
No hay comentarios:
Publicar un comentario