8.3.24

Rearme, rearme... Como ustedes habrán observado se está poniendo en marcha una campaña de opinión que intenta convencernos de la inminencia de una guerra entre Europa y Rusia... Ante la avalancha de mensajes armamentistas de las últimas semanas, cabe preguntarse si no se está optando por otra vía: alarmar a la población para ganar consenso sobre un mayor gasto militar... Al leer las declaraciones de Macron, no pude dejar de recordar unas incisivas palabras del embajador francés en Madrid en 2009, en los inicios de la crisis económica: “La crisis que viene nos puede traer graves tensiones sociales y territoriales. La mejor opción para Europa sería la aproximación a Rusia, una Europa asociada con Rusia, con un coste que quizás no habría más remedio que pagar: dejar que los rusos controlen Ucrania” (Enric Juliana)

 "(...) Como ustedes habrán observado se está poniendo en marcha una campaña de opinión que intenta convencernos de la inminencia de una guerra entre Europa y Rusia. Destacados dirigentes políticos, como la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, o el presidente de la República francesa, Emmanuel Macron, se han referido de manera explícita a esa posibilidad en los últimos días. Macron es el que ha ido más lejos, insinuando el envío de tropas europeas a la guerra de Ucrania para evitar el hundimiento militar del gobierno de Kiev. 

Algunos hechos objetivos enmarcan esa campaña. El fracaso de la contraofensiva militar ucraniana –presentada hace un año con tonos demasiado triunfalistas- y la posición de fuerza adquirida por Rusia, por su capacidad de resistencia en el campo de batalla, por la irrupción del conflicto de Gaza, y por las posibilidades de que Donald Trump reconquiste la presidencia de los Estados Unidos con un programa aislacionista. El escenario internacional ha cambiado en pocos meses. Recordemos que hace menos de un año, al producirse la revuelta de la brigada Wagner en junio del 2023, el régimen ruso parecía estar contra las cuerdas. Pregunta: ¿Qué debe hacer Europa si Trump gana y se desentiende de Ucrania?

Primero fueron unas reflexiones muy sensatas sobre cómo debería reaccionar Europa ante un nuevo triunfo del aislacionismo en Estados Unidos. “Europa debe prepararse para Trump”. Esta es la tesis que defiende la ex ministra española de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, actual directora de la Escuela de Estudios Internacionales de París, en una interesante entrevista publicada por La Vanguardia hace un par de semanas. González Laya es coautora de un reciente artículo en la revista Foreign Affairs que va en esa misma dirección. Al cabo de unos días, la ex ministra de Economía y actual presidenta del Banco Europeo de Inversiones, Nadia Calviño, se pronunciaba en la misma línea: Europa debe gastar más en armamento.

También habló de los presupuesto de defensa el primer ministro portugués Antonio Costa, hace quince días en la entrevista que concedió a nuestro diario. Fue una entrevista que tuvo una notable repercusión en Portugal, puesto que Costa no ha concedido muchas declaraciones a la prensa desde que presentó al dimisión el pasado mes de noviembre al saberse investigado por la Procuraduría General de la República por un supuesto caso de corrupción, investigación que aún no se ha traducido en ninguna acusación. Le pregunté al socialista Costa, que podría aspirar a un alto cargo europeo dentro de unos meses, cómo se iba a mentalizar a la población sobre de la necesidad de un mayor gasto militar en la actual situación de crisis social. Calló un momento –suele ser un político muy rápido en las respuestas- y me respondió que si las inversiones se dirigían a la industria militar europea ello podría traducirse en puestos de trabajo y en consenso social. Les sugiero que presten atención a las elecciones legislativas portuguesas del próximo domingo.

Ante la avalancha de mensajes armamentistas de las últimas semanas, cabe preguntarse si no se está optando por otra vía: alarmar a la población para ganar consenso sobre un mayor gasto militar. Una cosa es la reflexión sobre la autonomía de la Unión Europea respecto a Estados Unidos ante un posible regreso de Trump y otra es asustar a la gente con la posibilidad de una guerra que podría tener consecuencias catastróficas. “Amenazar con el envío de soldados europeos a Ucrania es una barbaridad y una violación del principio de no beligerancia. Romper ese principio nos conduciría a un conflicto que podría ser catalogado como la Tercera Guerra Mundial”. Palabras del diplomático español Jorge Dezcallar, el pasado domingo en una entrevista con el Diario de Mallorca. El embajador Dezcallar fue director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) durante el mandato de José María Aznar, siendo marginado de la investigación de los atentados del 11 de marzo del 2004 porque no se fiaban de su independencia de criterio. Las reflexiones de Dezcallar sobre los sucesos del 11M son de imprescindible lectura cuando se cumplen veinte años de las bombas en los trenes.

¿Qué quería decir el presidente francés cuando insinuó la semana pasada un posible envió de tropas europeas a Ucrania? A Macron le gusta aparecer siempre como el hombre que marca las pautas, frente a la prudencia discursiva de los alemanes. No hay presidente francés sin tonos napoleónicos, pero esas declaraciones también contienen claves internas. Macron intenta poner contra las cuerdas al Reagrupamiento Nacional (antes Frente Nacional) que durante años ha recibido ayuda financiera de Rusia. Lluis Uría, subdirector de La Vanguardia, que acaba de estrenar el boletín semanal ‘Europa’ comparte esta opinión. Les recomiendo que se suscriban a ‘Europa’

Al leer las declaraciones de Macron, no pude dejar de recordar unas incisivas palabras del embajador francés en Madrid en 2009, en los inicios de la crisis económica, durante una comida con un grupo de periodistas: “La crisis que viene nos puede traer graves tensiones sociales y territoriales. La mejor opción para Europa sería la aproximación a Rusia, una Europa asociada con Rusia, con un coste que quizás no habría más remedio que pagar: dejar que los rusos controlen Ucrania”. Presidía Francia, Nicolas Sarkozy.

Rearme, rearme. Hay una campaña en marcha que contiene diversos elementos: una reflexión seguramente necesaria sobre la política europea ante una posible victoria de Trump en Estados Unidos, una llamada de atención sobre la guerra de Ucrania, opacada por los terribles acontecimientos en Gaza, el deseo de provocar una discusión pública sobre el gasto en defensa y una posible estrategia para neutralizar a las fuerzas de ultraderecha más filorrusas.

Rearme, rearme. El telón de fondo europeo está cambiando y puede pillar a las principales fuerzas políticas españolas con el paso cambiado. La mayoría parlamentaria que dio la investidura a Pedro Sánchez el pasado mes de noviembre votará unida la ley de amnistía, sobre la cual parece inminente un acuerdo, pero no se mantendría unida sobre el eje armamentista. Un debate presupuestario con el gasto militar como punto cardinal podría dejar al PSOE en minoría. A su vez, desde los trágicos acontecimientos del 2004, el Partido Popular viene cultivando una evidente alergia a cualquier discurso que pueda ser calificado de belicista. Los sucesores de José María Aznar, Mariano Rajoy y Alberto Núñez Feijóo presentan al menos un rasgo en común: no les gusta la política internacional. En España, el expresionismo va por otros derroteros. (...)"                (Enric juliana, La Vanguardia, 05/03/24)

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