23.7.26

El abrazo a la ideología conduce al delirio de inteligencia... el «profético» artículo fallido de Arcadi Espada sobre la derrota de España frente a Argentina en la final del campeonato mundial de Fúbol: "Nunca es solo fútbol. La magnitud de la decepción española en el Mundial obliga a algo más que a un análisis táctico. No es difícil ver en este equipo -en su devoción litúrgica por el sistema, en su miedo al desequilibrio individual, en la sumisión del talento a la coreografía- un reflejo de lo que es y de lo que amenaza seguir siendo este país en el siglo XXI: una sociedad que ha hecho de la desconfianza ante la excelencia una forma de cortesía (...) La selección había sido patrocinada como símbolo de una España trans: mestiza, igualitaria y risueña. Anoche descubrimos su cara b. El mestizaje sin fusión es yuxtaposición. La igualdad entre desiguales, nivelación. Y los equipos serios no sonríen mientras suena el himno, sino cuando recogen la Copa. (...) Nunca es solo fútbol. La eliminación deja lecciones urgentes de cara a 2030, cuando España organizará el Mundial junto a Portugal y Marruecos. Ninguna selección fracasa sola: fracasa el país que se proyectaba en ella. Y esos once hombres, perfectamente organizados para la mediocridad, pixelan una imagen que España debe atreverse a contemplar, sosteniendo largamente la mirada sobre sí misma" (Arcadi Espada)

Antonio Papell @Apapell

El «profético» artículo fallido de Arcadi Espada sobre la derrota de España frente a Argentina en la final del campeonato mundial de Fúbol, que «El Mundo» tuvo que levantar de sus páginas por razones obvias pero que ha circulado profusamente por las redacciones, es un error de tal calibre que justificaría la retirada del artista para una larga temporada de meditación.

 Porque lo grave es que Arcadi se regodea en su visión de una España sórdida, sombría, perdedora, mestiza, mediocre, incapaz de grandes gestas, que la derechona percibe cuando gobierna la izquierda, y la exultante realidad le desborda con la mejor demostración posible: España no se ajusta a esta decadente descripción sino al contrario: la brillante victoria confirma los valores de la España moderna que está demostrando sus capacidades en todos los ámbitos. También en el futbolístico. 

Cállense, en fin, los augures de malas noticias y dedíquense a sus plegarias tétricas y a sus lamentos masoquistas mientras la España exultante, laica y trabajadora, escala hasta la cumbre su lugar bajo el sol.

De elmundo.es

11:22 a. m. · 22 jul. 2026 ·47,6 mil Visualizaciones

 

 "Nunca es solo fútbol, recordadlo siempre.

La selección había sido patrocinada como símbolo de una España trans: mestiza, igualitaria y risueña.

Nunca es solo fútbol. La magnitud de la decepción española en el Mundial obliga a algo más que a un análisis táctico. No es difícil ver en este equipo -en su devoción litúrgica por el sistema, en su miedo al desequilibrio individual, en la sumisión del talento a la coreografía- un reflejo de lo que es y de lo que amenaza seguir siendo este país en el siglo XXI: una sociedad que ha hecho de la desconfianza ante la excelencia una forma de cortesía.

Nunca es solo fútbol. Luis de la Fuente, que siempre fue un meritorio jugador de equipo, había convertido en credo la grave falsa modestia de Alfredo Di Stéfano: «Ningún jugador es tan bueno como somos todos juntos». España tenía a Lamine Yamal, acaso el mayor talento de su historia: solo hay que ver cuál ha sido el resultado de dos años instruyéndole en el pase hacia atrás. El tikitaka de 2010 era una cultura; el tiktok de 2026 es relax. La selección había sido patrocinada como símbolo de una España trans: mestiza, igualitaria y risueña. Anoche descubrimos su cara b. El mestizaje sin fusión es yuxtaposición. La igualdad entre desiguales, nivelación. Y los equipos serios no sonríen mientras suena el himno, sino cuando recogen la Copa.

Nunca es solo fútbol. La estrella disuelta en el grupo, el mérito prorrateado. Una parábola nacional. Nuestra escuela iguala hacia abajo, nuestra legislación recela del mérito y nuestra conversación pública dedica a demoler reputaciones el tiempo que otras dedican a construirlas. Pedirle a este vestuario que se atreva a la excelencia es pedirle que desobedezca a su país. Los jugadores no viven en una burbuja: son hijos de un tiempo en que el largo aliento cotiza menos que la viralidad instantánea, y en que los jóvenes, sin horizonte ni proyecto, no pueden emanciparse, sobre todo de sí mismos.

Nunca es solo fútbol. El desenlace tampoco puede sorprender al que observe el clima moral del país. Es lógico que una sociedad secuestrada por la polarización, donde las reglas se tuercen al servicio de la supervivencia de las élites y donde la palabra pública es ruido, solo pueda exportar la parálisis y hasta la infelicidad que se vieron en el césped.

Nunca es solo fútbol. La eliminación deja lecciones urgentes de cara a 2030, cuando España organizará el Mundial junto a Portugal y Marruecos. Ninguna selección fracasa sola: fracasa el país que se proyectaba en ella. Y esos once hombres, perfectamente organizados para la mediocridad, pixelan una imagen que España debe atreverse a contemplar, sosteniendo largamente la mirada sobre sí misma."

(Arcadi Espada, El Mundo, 23/07/26) 

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