"¿Cómo se explica este sorprendente ascenso de la derecha? La causa directa es el refuerzo del bipartidismo por efecto del crispado clima de enfrentamiento y polarización, que ha empujado a los indecisos a las urnas para impedir la victoria del bando más temible. Pero este ascenso del voto útil no se ha repartido equitativamente entre derecha e izquierda, pues el transfuguismo ha beneficiado en mayor medida a aquélla que a ésta. En efecto, el PSOE ha absorbido 650.000 votos republicanos (IU + ERC), además de 100.000 nacionalistas, pero también ha sufrido una hemorragia de 700.000 votos hacia su derecha (PP + UPD). Lo que demuestra que la polarización ha inducido a centristas y moderados (las clases medias urbanas) a tomar partido, decantándose en mayor medida por la derecha. Es ésta una corriente de fondo que desmiente la presunta ubicación del electorado en el centro izquierda, reabriendo una preocupante fisura entre las dos Españas a uno y otro lado de la simbólica frontera del Ebro."
(ENRIQUE GIL CALVO: Reelección. El País, ed. Galicia, España, 17/03/2008, p. 15)“Los resultados del 9 de marzo demuestran que España merece la recomendación de Gould; pues hablan de movimientos de voto, pero no se sabe muy bien de dónde y hacia dónde. (…)
En el lado del PSOE, su incremento en 38.000 votos no cuadra bien con el más de millón de votos que pierde IU y el nacionalismo. Estos 38.000 puede ser un saldo de los que proceden de IU (320.000) y los que se van a UPyD (300.000). Pero también, de la incorporación de voto nacionalista, aunque poco, a juzgar por los datos de Cataluña y País Vasco, donde el descenso de participación parece indicar que PNV, EA o ERC han optado más por la abstención, y que el granero del PSOE ha estado en ICV y EB-B. Ahora bien, estos datos cuadran así en Barcelona, donde los 28.000 de incremento bien puede ser la mitad de los 43.000 que pierde ICV; pero no en el País Vasco, donde los nuevos 85.000 superan los 52.000 que pierde EB-B (y suponiendo que todos se los llevara el PSOE). Hace falta estudios más profundos que permitan identificar cuál ha sido la transferencia de voto y, por tanto, lo que ha motivado a los electores.
¿De dónde proceden los 400.000 votos más que logra el PP: del PSOE, del nacionalismo o de la abstención? También es difícil responder. El PP debe su incremento a Valencia, Murcia y Madrid. En Madrid, los 146.000 votos más pueden proceder del PSOE en la medida en que éste pierde 166.000 aún con el posible trasvase de IU (que pierde 61.000). Pero los 168.000 votos más de la Comunidad Valenciana no se relacionan tan fácilmente con los 13.000 que pierde el PSOE (de los cuales algunos estarán en los casi 20.000 de UPyD) y el posible trasvase de los 50.000 de EUPV-IR. El incremento de participación en estas comunidades puede hablar de votantes ganados a la abstención, pero es necesario saber más para poder analizar correctamente los datos.” (MARÍA JOSÉ CANEL CRESPO: campañas electorales, publicidad y estrategia. El País, ed. Galicia, Opinión, 20/03/2008, p. 25)
“El caso de Madrid parece sumamente expresivo al respecto. El PP avanza en conjunto (sobre voto válido) cinco puntos porcentuales, en tanto que el PSOE retrocede casi otro tanto. En valores absolutos, el PP gana 164.000 votos y el PSOE cede 154.000. Pero las mayores ganancias del PP y las mayores pérdidas del PSOE tienen lugar en los enclaves de clase media y media-baja que constituyen los baluartes electorales del PSOE: municipios como Fuenlabrada, Parla o Torrejón de Ardoz y distritos como Vicálvaro o Puente de Vallecas.
(…)
Creo que las cosas son un poco más complejas y que deben analizarse con una mirada más amplia. Entiendo que tanto el PP como el PSOE han combinado estrategias competitivas de tipo centrípeto (la búsqueda de votos en el centro) con otras de tipo centrífugo (buscar el voto en los extremos). Los dos son catch-all-parties, obligados a atender simultáneamente intereses contrapuestos de diversas clientelas internas. En el componente centrípeto de la competición, los datos apuntan a que se ha impuesto el PP. Sólo en esa lógica cabe interpretar el que "robe" votos de clase media y clase media-baja al PSOE en proporciones apreciables.
En cambio, en lo que se refiere al componente centrífugo de la competición ha ganado el PSOE, lo que a la postre, le ha servido para ganar la elección. Así, parece que no sólo ha retenido el voto de la llamada (en la feliz expresión de César Molinas) "izquierda volátil", sino que también ha sabido succionar -vía tanto la transferencia de voto como el diferencial de abstención- una proporción sensible del voto nacionalista, especialmente del más radical (ERC), pero también del más moderado (PNV, EA, CHA...).” (JOSÉ IGNACIO WERT: Paradojas del 9 de marzo. El País, ed. Galicia, Opinión, 19/03/2008, p. 27)
“Es verdad que la nueva composición de su electorado parece proceder en mayor medida de la izquierda del espectro: menos centristas y más tránsfugas de IU y ERC. Pero en realidad, estos trasvases de votantes lo que revelan, como en el descubrimiento copernicano de la rotación de la Tierra, es un desplazamiento del electorado hacia la derecha: muchos progresistas que antes votaban a la izquierda radical (IU y ERC) ahora han votado al centro-izquierda del PSOE; y muchos centristas moderados que antes votaron a Zapatero ahora han votado al centro-derecha de Rajoy.
En consecuencia, se ha producido un deslizamiento del conjunto del electorado desde la izquierda hacia la derecha, estimable como saldo neto en torno al 2,5% del total (que es lo que gana ésta en detrimento de aquélla). Lo que no llega a ser un landslide (corrimiento de tierras), pues no hubo vuelco electoral y la izquierda retiene el po-der. Pero sí revela una significativa derechización política, porque a pesar de haber ganado las elecciones, la izquierda sigue perdiendo electores.
De modo que tampoco España es una excepción a la regla de derechización occidental, sino que viene a confirmarla aunque sólo sea como clara tendencia.
¿De dónde procede este vendaval derechista? Las razones son muchas y complejas, y aquí sólo cabe aludir a las más significativas. El fin de la guerra fría significó la derrota irreversible del socialismo histórico, sin que hasta ahora sus bases sociales hayan podido recuperarse creando un nuevo proyecto político legitimado por un discurso innovador.” (ENRIQUE GIL CALVO: El declive de la izquierda. El País, ed. Galicia, Opinión, 16/04/2008, p. 29)
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