""Alegria, come un lampo di vita, alegria". Así comienza el famoso tema del Cirque du Soleil, y es quizá la mejor caracterización de la situación actual de los mercados y de la economía mundial. La sensación de que los peores presagios sobre la crisis económica no se van a cumplir ha generado una sensación de alegría, de "relámpago de vida", que ha animado a los mercados y creado un repunte en la confianza que se ha traducido en una rápida corrección al alza de los valores bursátiles. Todos los indicadores, incluyendo los spreads de los activos con riesgo, las medidas de riesgo sistémico y de fragilidad del sistema bancario, o los precios de las materias primas, se han movido al unísono. (...)
La actuación decisiva de las autoridades económicas mundiales ha permitido crear una red de seguridad mental que ha cambiado el sistema de razonamiento de los agentes económicos. Si el peor de los escenarios ya no es el más probable, si la perspectiva de recuperación mejora, entonces la estructura de riesgo/beneficio cambia -y esos precios de 1995 comienzan a parecer interesantes, de ahí la reciente mejora bursátil que ha llevado las cotizaciones bursátiles mundiales a los niveles de 2003 (...)
El daño producido por la crisis ha sido intenso. El aumento del desempleo puede ser bastante permanente y duradero, con efectos nocivos para el crecimiento y la productividad. Es, por tanto, un escenario de raíz cuadrada donde el nuevo crecimiento potencial será menor que el anterior y probablemente se hablará de recuperación sin empleo. Además, los Gobiernos se enfrentarán a unos déficit fiscales estratosféricos y tendrán que adoptar presupuestos restrictivos durante muchos años, sin poder contribuir al crecimiento. Alegría, por tanto, pero sin euforia." (ÁNGEL UBIDE: Alegría. El País, ed. Galicia, Economía, 16/06/2009, p. 26 )
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