3.9.09

Tres billones de euros después, apenas se ven signos de mejora en la economía global


Evolución de la crisis financiera

"En el verano de 2007 el petróleo y las Bolsas se encaramaban a niveles récord. Los pisos estaban por las nubes en Nueva York, Londres y Madrid. La crónica económica era una sucesión de enormes beneficios y espectaculares operaciones financieras. La larga etapa de bonanza había llevado a algún premio Nobel a vaticinar el fin de los ciclos económicos. Como siempre sucede en plenos excesos de euforia especulativa, un accidente banal revirtió súbitamente esa tendencia. El 9 de agosto, hace hoy justo dos años, BNP Paribas (el mayor banco de Francia) bloqueó tres fondos de inversión valorados en 2.000 millones de euros por su vinculación con la incipiente crisis hipotecaria en EE UU. Bastó para que ese castillo de naipes se viniera abajo.

El origen de las turbulencias es muy concreto: un número limitado de entidades financieras estadounidenses especializadas en las hipotecas más arriesgadas, las tristemente conocidas subprime, empezaron a pagar la explosión de la burbuja. El contagio fue inmediato. La primera crisis financiera de la globalización se extendió con una virulencia formidable. Al cabo, la dilatada fase de expansión se había cimentado sobre bases muy débiles, alimentada por bajos tipos de interés, sobreendeudamiento y persistentes desequilibrios globales. Aunque eso sólo se publicó después: apenas nadie vio venir el incendio. (...)

"Cada vez hay más evidencias de que lo que ocurrió fue un pánico bancario, que empezó puertas afuera del sector financiero regulado pero acabó arrasándolo todo", señala el profesor de Yale Gary Gorton. "Desgraciadamente, a los gobernantes no les gusta ese relato y prefieren una explicación políticamente más útil: que unos pocos banqueros sin escrúpulos son los culpables de todo", ataca. Esa es la tesis de Barack Obama: "La avaricia y la irresponsabilidad de unos pocos debilitaron todo el sistema". Gorton asegura que es lógico buscar culpables, pero añade que dos años después sigue siendo difícil sintetizar las causas de la debacle. (...)

Porque la verdadera naturaleza de la crisis todavía es incierta. El economista Ángel Ubide la resume como la combinación "de una política monetaria demasiado laxa -esto es, bajos tipos de interés-, de mala regulación financiera, de la formación de burbujas mientras los bancos centrales miraban hacia otro lado y de la avidez de los banqueros, entre otras cosas". "Efectos secundarios de un capitalismo mal hecho", remacha. (...)

El desenlace del thriller tampoco está claro. Los políticos insisten desde hace meses con los brotes verdes, una fórmula tramposa: lo único cierto es que ha bajado el ritmo de desplome. La economía sigue cayendo; eso sí, a menor velocidad. Los Gobiernos observan ese cambio con agrado, pero en el fondo se trata de una satisfacción ruinosa: queda crisis para rato. "La resaca va a ser dura. Mientras no se revitalice el crédito y no se constate una reactivación duradera en los mercados, se seguirán viendo efectos del shock, sobre todo el paro", vaticina Gorton pese a la reciente mejoría del desempleo en EE UU. "Tan sólo se dan las precondiciones para que la economía empiece a moverse en la dirección correcta", remata Julian Callow, de Barclays. Lo peor tal vez haya pasado, pero no hay atisbos de tranquilidad.

Y un último flashback: todo empezó cuando el reventón inmobiliario en EE UU detonó la crisis. Dos años después, ni siquiera ese mercado se normaliza." (El País, ed. Galicia, Economía, 09/08/2009, p. 20)

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