"Esta semana convoqué en Washington a un interesante grupo para intercambiar ideas acerca de las más importantes tendencias mundiales. (...)
Esta es mi muy personal, arbitraria e incompleta selección de tres problemas que me quedaron en mente.
1) La pérdida de eficacia de la democracia estadounidense. La influencia de múltiples grupos de presión, el aumento del número y la complejidad de los problemas y la extrema politización del debate acerca de las soluciones corroen la eficacia de las acciones de la superpotencia... Este por supuesto no es solo un problema de EE UU sino de todas las democracias. (...)
2) El crimen, la inseguridad ciudadana y la corrupción ya no son problemas locales. En un número grande y creciente de países los ciudadanos han perdido el derecho a salir de su casa sin miedo de ser robados o secuestrados. En otros países ni siquiera tienen el derecho de estar dentro de sus casas sin miedo a ser víctimas de los criminales. Esta no es solo una tragedia de los países más pobres sino que también comienza a afectar a los países más desarrollados. Peor aún, el problema no es sólo el aumento del crimen en las calles sino su aumento dentro de las sedes de gobierno. No estamos hablando de crimen al por menor sino de crimen a gran escala. No de burócratas que cobran comisiones, sino de ministros, legisladores, y hasta de jefes de Estado que forman parte de organizaciones criminales que operan internacionalmente. (...)
3) ¿Será Europa será la Atlántida del siglo XXI? Según Platón la Atlántida era una gran potencia que "en un solo día y noche de desgracia" desapareció del mapa. ¿Desaparecerá Europa de los mapas de la política y la economía mundial en este siglo? Europa tiene por delante retos enormes y muy difíciles de vencer. Su integración y la adopción de instituciones de gobierno comunitario más eficaces, el desempleo estructural y la inmigración, la competitividad y su debilidad para actuar mancomunadamente en el mundo son solo parte de la larga lista de problemas que los europeos deben solucionar. La dificultad adicional es que el mundo no se va a detener a esperar a que Europa resuelva sus problemas." (Moisés Naím: Una reunión y tres problemas. El País, ed. Galicia, Interncional, 22/11/2009, p. 9)
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