"Vendemos cocaína de varias clases. 60, 70, 80, 90% de pureza. Para particular y revendedores. A buenos precios. Total seriedad. Abstenerse curiosos. Interesados enviar e-mail". Tan descarado parecía el anuncio, publicado en foros y chats de Internet frecuentados por jóvenes y adolescentes, que los policías creyeron inicialmente que sería un simple timo, un reclamo para incautos. Pero no. El anuncio respondía a lo que prometía: "total seriedad".
Los camellos también se han apuntado a las nuevas tecnologías. Han descubierto Internet como instrumento para la venta y distribución, sobre todo de cocaína y hachís. La Brigada Central de Estupefacientes así lo ha constatado tras un año de investigaciones que se han saldado con la desarticulación de una trama que comercializaba la droga a través de los foros y los chats frecuentados por jóvenes y adolescentes o bien en páginas de anuncios clasificados. "Los clientes hacían su pedido por la Red y al poco tiempo recibían la mercancía. Es la primera vez que descubrimos un entramado de este tipo", asegura uno de los responsables de las pesquisas. (...)
Insertaban sus reclamos en páginas tan inocentes como Campusanuncio, Habitamos y Segundamano. Pero también en foros y chats en los que habían encontrado un buen caladero entre jóvenes y adolescentes quinceañeros, o bien empleando IRC (protocolo de comunicación en tiempo real a través de texto), utilizando canales creados expresamente o bien usurpando los creados para otros fines.
Además, los investigadores han comprobado que los delincuentes abrían blogs o páginas web específicas que no están sujetas al control de ningún administrador. "A fin de concretar las ventas, los camellos empleaban distintas formas de comunicación privada, tales como el correo electrónico, Messenger, voz sobre IP, redes sociales e incluso mundos virtuales", según la policía.
Al mismo tiempo, los traficantes también se valían de todas las herramientas existentes en la Red para dificultar su localización. Para ocultar las comunicaciones, se servían de conexiones desde cibercafés, cuyos propietarios borran cada día el rastro de sus clientes para impedir la introducción de virus o troyanos en sus sistemas, o bien servidores de Internet radicados en países en los que la policía española no tiene jurisdicción, por ejemplo en Taiwan.
Sólo uno de ellos había realizado un cursillo de informática, pero todos son muy hábiles en el manejo de las nuevas tecnologías, gracias a las muchas horas que pasaban a diario ante un ordenador. Eso les permitía conocer tácticas como los anonimizadores, los encriptadores, los remailers y la esteganografía, todas ellas técnicas que permiten el ocultamiento de mensajes de modo que personas ajenas no se aperciban de su existencia." (El País, ed. Galicia, sociedad, 07/02/2010, p. 40)
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