17.2.10

"Uno de los lugares comunes más generalizados respecto a la economía española reciente es el que afirma que el Banco de España ha desempeñado con brillantez y eficacia su labor de control y supervisión bancarios. (...)

Se olvida que el mayor celo que ahora ha debido aplicar el Banco de España frente a la banca española es consecuencia de la falta de vigilancia y del desacierto con que se la supervisó en años anteriores, cuando en España se sufrió una crisis bancaria extraordinariamente costosa y en cuyos lodos quizá estemos moviéndonos todavía. Una crisis en la que el BdE actuó más bien como cómplice de los intereses bancarios privados que como defensor de los públicos, como indica el elevadísimo coste que tuvimos que soportar los contribuyentes, la desigual generosidad con que se trató a los responsables de los desaguisados, y el inmenso provecho que de ella sacaron los bancos y los banqueros que ahora se encuentran a la cabeza del ranking bancario, además de tantos funcionarios y directivos que tan casualmente terminaron por incorporarse a sus nóminas. (...)

Más adelante, el Banco de España ha ido manteniendo constantemente la doctrina, o mejor habría que decir la creencia, de la estabilidad presupuestaria y de la deflación salarial como estrategia competitiva. (...)

En el ámbito de la economía real, y al igual que en otros países, el Banco de España ha sido un factor activo principal, si no determinante, en la creación de las condiciones estructurales que han provocado la crisis actual. ¿Cómo desvincular al Banco de España, cómo no hacerlo corresponsable, al aplicar estas políticas, de la multiplicación de la deuda privada en España, mucho más rentable para los bancos que la pública y mucho menos rentable para la sociedad que la privada? (...)

Ni siquiera su supervisión financiera ni el control establecidos durante la crisis han sido los adecuados. Para haberlo sido deberían haberse efectuado de consuno con el resto de los bancos centrales europeos. Y, sobre todo, el Banco de España debiera haber sido capaz de evitar no solo la contaminación por las hipotecas subprime sino nuestra auténtica basura financiera: la que procede de la burbuja inmobiliaria que, sin embargo, permitió que se desarrollara. Hasta el propio presidente de la Confederación de la Cajas de Ahorros españolas, Alfonso Quintás, ha reconocido que se podría haber evitado si el Banco de España hubiera llevado a cabo otra política (EL PAÍS 06/12/2009). (...)

¿Cómo se puede considerar eficaz la actuación de un banco central que a pesar de que se están proporcionando cantidades gigantescas de recursos a la banca privada no consigue que ésta financie a la economía? ¿Qué otra función más importante que la de impedir esto podría tener cuando la economía se viene abajo por falta de financiación? (...)

Para que se pudiera considerar que el Banco de España defiende los intereses públicos y no solo los de los más ricos y que hace frente con eficacia a la crisis tendría que hacer otras cosas muy distintas: acabar con la mentira que suponen las normas contables que autoriza, poner en claro la verdadera situación de la banca (y no solo la de las cajas a las que usa como chivos expiatorios para capitalizar a la banca privada) y establecer las condiciones precisas para que los responsables de su descapitalización carguen con sus responsabilidades. Y, por supuesto, tomar medidas ejecutivas para garantizar el flujo de financiación a la economía y evitar la aparición en el futuro de nuevas burbujas y la continua acumulación de riesgo (que posiblemente ni siquiera se ha detenido).

En definitiva, no utilizar la crisis para que los bancos más grandes (con la excusa de que son los que comportan riesgo sistémico y que son tan grandes que no pueden caer) terminen por ser más grandes todavía y más privilegiados, pero también más peligrosos. Y, sobre todo, defender políticas que no empobrezcan a los más desfavorecidos y enriquezcan a los más ricos, creando al mismo tiempo cada vez más inestabilidad financiera. En cualquier caso, es imposible considerar que el Banco de España está defendiendo los intereses de todos los ciudadanos cuando sus directivos aparecen como simples conmilitones de la rama más radical de la patronal y de la derecha, con quienes comparte siempre la música y la letra de las propuestas económicas.
" (Sin Permiso, 20/12/2009, citando a: '¿A qué juega el Banco de España?? de Juan Torres López, en Economía de la Fundación Sistema, 19 diciembre 2009)

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