"Entonces, si no es solo el mercado, ¿quién tuvo la culpa? La respuesta es sencilla: los reguladores que no regularon; los controladores que no controlaron; los bancos que se implicaron en aventuras financieras de alto riesgo para sus clientes mientras ellos se garantizaban sus comisiones; los especuladores que no encontraron freno de ningún género y... los gobernantes.
La eclosión de las hipotecas subprime en Estados Unidos se derivó en parte de las políticas de la autoridad federal, lo mismo que la burbuja inmobiliaria española es también consecuencia de las decisiones de cientos de ayuntamientos de financiarse a través de recalificaciones de suelo, embarcándonos, bajo la dirección y el amparo de los Gobiernos centrales y autónomos, en un modelo de crecimiento basado en el ladrillo y la consiguiente destrucción de nuestras costas.
Muchas comunidades autónomas y las Cajas de Ahorro dependientes de ellas acompañaron, cuando no impulsaron de manera directa, esas políticas. La inflación de activos inmobiliarios es responsable del endeudamiento de nuestras familias, pero también de la escasez de recursos con la que ahora cuentan los municipios para honrar sus compromisos de pago y mantener prestaciones sociales que no tienen cómo financiar.
La caída del mercado inmobiliario, todavía no tan estruendosa como sería preciso, afecta ahora a la financiación de las haciendas municipales y a las políticas de abundancia irresponsable que muchas de ellas practicaron. (...)
El cambio de modelo económico al que asistimos está caracterizado por las deficiencias de los Estados-nación a la hora de controlar y regular una economía globalizada.
Europa hace oídos sordos a los reiterados avisos de que, tras su debilitamiento institucional, constatable a raíz de la ampliación a 27, su capacidad de hacer frente a los problemas de un mundo globalizado no hace sino disminuir. Los Gobiernos europeos procuran inútilmente conjurar la crisis global con soluciones nacionales, mientras el poder internacional se desvanece y licua. (...)
En nuestro caso, lo peor es que dicho déficit no ha sido motivado por medidas que contribuyeran a generar empleo o a paliar las carencias del sistema financiero, sino a establecer medidas de protección social imposibles de financiar durante un tiempo prolongado.
Ahora descubrimos que, pese a tener los mejores bancos del mundo, como presuntuosamente se propagó a los cuatro vientos, el sistema financiero español está enfermo de gravedad en lo que concierne a las Cajas de Ahorro y que una intervención de algún tipo, un plan de rescate o como quiera llamarse, es más que probable, y quizá inminente.
La consecuencia inmediata es que durante 2011 continuará la presión sobre el déficit público y seguiremos padeciendo una sequía considerable en el crédito a las empresas y a los particulares. En semejantes circunstancias las esperanzas de una recuperación en el mercado de empleo son ilusorias. (...)
No es verdad que los mercados tiendan al equilibrio por sí mismos; solo lo harán si están debidamente regulados y si hay una autoridad competente, legítima y reconocida, capaz de hacer cumplir las normas. Y en un mercado global, esa autoridad tiene que ser global también.
De hecho, el vacío existente lo están llenando en cierta forma los poderes fácticos emergentes, como el Gobierno chino, comprando deuda de países en dificultades e implementando una política que conduce sutilmente al antiguo Imperio del Centro a practicar un neoimperialismo de corte planetario.
Mientras un proceso tan complejo y controvertido se produce, Europa no acaba de aplicarse a sus deberes: ni promueve la convergencia en sus políticas económica y fiscal, ni aborda los problemas energéticos que la acucian, ni prepara soluciones futuras para sectores industriales heridos de muerte en su territorio, mientras renacen en su seno el nacionalismo, el populismo y la xenofobia. " (JUAN LUIS CEBRIÁN: La tercera Gran Depresión. El País, Domingo, 09/01/2011, p. 6/7)
Artículo 129 de la Constitución española: Los poderes públicos... establecerán los medios que faciliten el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción - Implantar la democracia económica en España es constitucional
20.1.11
¿Quién tuvo la culpa? La respuesta es sencilla: los reguladores que no regularon; los bancos... los especuladores... los gobernantes...
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