Los políticos alemanes explican tan hipócrita como incansablemente a sus socios europeos que solo a cambio de estas contrapartidas podrá Merkel justificar ante su "euro-escéptico" electorado la necesidad de ayudar a la periferia. Concretamente – y siempre según el discurso oficial alemán—, se trata de poder justificar ante el electorado que una Alemania que no cometió los 'excesos' de la periferia en el pasado, y que ahora, al contrario de la periferia, está viviendo una fuerte recuperación económica, tenga que aumentar sus "subvenciones" al resto de los paises del euro para mantener a flote la moneda única.
No es que la élite alemana no se percate de que a los primeros que les conviene mantener la moneda única es a ellos y de que, por lo tanto, es inevitable que tengan que contribuir más a este fin. Es precisamente porque saben que es inevitable por lo que quieren asegurarse antes de que si Alemania va a financiar la zona euro, ésta se reconfigurará a su imagen y semejanza.(...)
Se habla de tres indicadores concretos para medir la competitividad, que serán referenciados con respecto al pais con mejores resultados.El primer indicador cuantificaría la estabilidad de los costes laborales unitarios y ayudaría a limitar los costes salariales en relación al crecimiento de la productividad.
El segundo mediría la estabilidad de la deuda pública, teniendo también en cuenta los gastos públicos "implícitos", como pueden ser los gastos futuros en pensiones o para rescatar al sistema financiero en caso de crisis.
Un último indicador estimaría el gasto en investigación y desarrollo, educación e infraestructura en relación al PIB. Los países que suscriban este Pacto voluntariamente se comprometen a que su progreso competitivo, medido según estos indicadores, sea evaluado periodicamente por informes de la Comisión Europea. (...)
Es precisamente esta resuelta voluntad política de las élites europeas de mantener el proyecto del euro vivo la que va a permitir que la moneda común sobreviva a la crisis actual. (...)
Cuando la crisis quede atrás, se verá que las elites la aprovecharon como una gra oportunidad para profundizar y afianzar –como no pudieron hacerlo durante la fase expansiva de la economía— unos cambios estructurales de impronta neoliberal en las economías de la zona euro que alterarán a peor las vidas de millones de trabajadores europeos durante la próxima década." (Sin Permiso, 06/02/2011, citando a 'Consejo Europeo del 4 de febrero: reconstruir la zona euro a imagen y semejanza de una Alemania neoliberal', de Álvaro Rein)
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