19.5.11

El gigantesco esquema ponzi de la deuda europea

"Sin embargo, el método adoptado para resolver los problemas de la deuda de los países de la Europa periférica consiste, al parecer, en el aumento de su nivel de deuda. Un ejemplo de ello son los el 78.000 millones de euros prestados a Portugal.

Esta suma equivale a más del 47 por ciento de su producto interno bruto de 2010, e incrementa la deuda pública de este país hasta cerca de 120 por ciento del PIB.

Pero las deudas de estos países aumentará (como porcentaje del PIB de la deuda de Grecia, Irlanda, Portugal y España se espera que sea mayor a finales de 2012 que al comienzo de la crisis). La proporción de la deuda contratada por el sector público también aumentará (además de las compras de bonos del Banco Central Europeo, que al parecer es dueño del 17 por ciento de los bonos de estos países, con un porcentaje mucho más alto en garantía).

¿Es esta creciente acumulación de deuda una indicación de las inminentes suspensiónes de pagos? Probable, pero no necesariamente. (...)

Por lo tanto, a los gobiernos europeos les está resultando más conveniente posponer la hora de la verdad, y seguir lanzando dinero a los países periféricos en vez de enfrentar perturbaciones financieras nacionales. (...)

Pero el hecho es que esta situación sólo es sostenible en la medida en que siga habiendo cantidades adicionales de dinero disponible para continuar con la ficción.

Aquí es donde esta situación se asemeja a una pirámide económica o esquema de Ponzi. Algunos de los poseedores de bonos originales están recibiendo en pago bonos de los préstamos oficiales que también financian los déficits primarios restantes. (...)

En un sistema privado, la pirámide se derrumba cuando no se pueden encontrar nuevos inversores en número suficiente dispuestos a entregar su dinero para pagar a los inversores más antiguos. Pero en una pirámide pública de este tipo, el esquema de Ponzi podría, en teoría, durar eternamente. Mientras siga financiándose con dinero público, la deuda de los países periféricos podría seguir creciendo sin límite hipotético.

Pero ¿podría, en realidad? Las limitaciones no son financieras sino políticas. (...)

Es evidente que, si las condiciones políticas no la aceleran, la inevitable suspensión de pagos únicamente podrá tener lugar cuando la mayor parte de la deuda europea en dificultades se transfiera del sector privado al sector oficial. Al igual que en una pirámide, será el último titular de los "activos" quien cargue con la pérdida total. En este caso, será el contribuyente que pague la factura, en lugar de los tenedores de bonos originales que tomaron decisiones de inversión equivocadas. (...)

¿es preferible reconocer la realidad y aceptar una reestructuración de la deuda ahora que aumentar la carga que pesará sobre los futuros contribuyentes? A fin de cuentas, es una decisión política, pero sería toda una novedad llamar las cosas por su nombre. " (Jaque al liberalismo, 15/05/2011, citando a Mario Blejer, SuperBonus)

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