"Se rumorea que Grecia podría necesitar 50.000 millones de euros más de los que ya ha recibido, siempre que a cambio aplique un ajuste adicional durísimo (53.000 millones de euros) y un programa de privatizaciones (50.000 millones de euros) tan llamativo que el primer ministro Papandreu ha tenido que declarar que el plan no incluye la venta de "ninguna isla del Egeo ni ninguna obra del Patrimonio heleno".
Los ajustes son tan duros y las previsiones económicas tan negras que probablemente los países rescatados no podrán devolver los préstamos recibidos, porque para hacerlo tendrían que asumir unos sacrificios que sus ciudadanos no parecen dispuestos a soportar.
Eso es precisamente lo que pasó en la República de Weimar, que no pudo hacer frente a las extravagantes reparaciones de guerra que se le impusieron en Versalles. (...)
Los posibles escenarios que se abren a partir de ahora son dos. Si las cosas se tuercen, la eurozona se partirá en dos, bien por la huida de los países que ya han salido de la crisis, o bien por la expulsión de quienes siguen sin levantar cabeza. (...)
Los periódicos sensacionalistas alemanes piden todos los días la salida de Alemania del euro, pero este es un escenario poco probable, porque el resucitado deutsche mark -o, en su caso, un nuevo euro duro que compartiría con Austria, Finlandia y los Países Bajos- experimentaría una revaluación fulminante que dañaría sus exportaciones a países terceros, y más aún las dirigidas a los países descolgados del euro, quienes aprovecharían la ocasión para devaluar sus monedas y aliviar así su deuda. (...)
Consciente de esta dificultad, Sarkozy ha aprovechado la ocasión para proponer una variante más light que consistiría en la creación de un club de países ricos, en el que naturalmente entraría Francia, que emitiría bonos europeos bajo el principio de responsabilidad solidaria.
Esta opción no afectaría al comercio, pero dejaría prácticamente fuera del mercado de capitales a los no llamados a la Mesa del Señor. (...)
La otra forma de partir la eurozona es expulsar de la eurozona a los países menos solventes para "(...) evitar que la gangrena se extienda" (Timo Soini, líder de los Verdaderos Finlandeses). (...)
Para orillar una catástrofe semejante, se ha planteado una opción un poco más digerible que pasaría por una reestructuración de la deuda, que podría ser dura, con quitas, o blanda, con ampliación de plazos y recorte de intereses.
Todo ello con el consiguiente perjuicio para el Banco Central Europeo y para los bancos franceses y alemanes, que son los que tienen más bonos griegos, irlandeses y portugueses. Los contribuyentes alemanes no quieren poner dinero para ayudar a los países periféricos, pero si no lo hacen acabarán teniendo que ponerlo para rescatar a sus bancos.
Como decía La Codorniz, una revista humorística del franquismo: "Cuando el bosque se quema, algo suyo se quema, señor conde". (...)
La alternativa a tan dramático escenario no es otra que darle la vuelta a este dicho. Más disciplina presupuestaria, menos desequilibrios económicos y más competitividad para evitar los dislates que nos han traído hasta aquí. Pero también más crecimiento y más solidaridad.
Las recetas son conocidas: corregir los desequilibrios dentro de la eurozona, recuperar la solvencia de los bancos, flexibilizar la política monetaria para compensar la dureza de la política presupuestaria, emitir eurobonos para aligerar la carga de la deuda y, sobre todo, inventar recursos financieros novedosos para crecer y crear empleo. " (JOSÉ MANUEL GARCÍA-MARGALLO: La Europa frígida. El País, 21/05/2011, p. 37)
Artículo 129 de la Constitución española: Los poderes públicos... establecerán los medios que faciliten el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción - Implantar la democracia económica en España es constitucional
22.5.11
"Se rumorea que Grecia necesitaría 50.000 millones más de los que ya ha recibido, siempre que a cambio aplique un ajuste adicional durísísimo"
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