10.6.11

¿Cómo es la reestructuración de la deuda pública? ¿Y de la privada?

"El impago de la deuda es una necesidad imperiosa para los países que están atrapados en este círculo vicioso, si bien por supuesto no es la única medida imprescindible. Ya hay muchas organizaciones sociales y partidos políticos -de izquierdas- reclamando la reestructuración o impago de la deuda.

No obstante, una cosa es reestructurar la deuda y otra es impagar la totalidad de la misma. La reestructuración supone diferenciar los diferentes contratos de deuda asumidos por el Estado y modificarlos en plazo, en cantidad o incluso cancelarlos parcial o totalmente. Es precisamente esto lo que se está reclamando en los círculos de izquierdas.

La reestructuración dirigida por los deudores (debtor-led default), en oposición a la reestructuración dirigida por los acreedores (creditor-led default), supone la realización de una auditoria previa de la totalidad de la deuda controlada por los ciudadanos. Se trata de estudiar qué parte de la deuda es ilegal, inmoral o directamente insostenible.

Por ejemplo, puede declararse inmoral cualquier contrato de deuda suscrito por bancos rescatados con dinero público o incluso los de aquellos bancos que han comprado deuda pública con dinero barato prestado por el Banco Central Europeo. En ese caso puede reestructurarse en plazos, en cuantía o sencillamente declarar que no se pagará nunca. Todo con el objetivo de reducir la carga de la deuda.

Por supuesto este proceso tiene costes políticos y económicos importantes. Los mercados financieros (los acreedores: bancos y otros agentes financieros) actuarían conjuntamente para atacar y especular con el país en cuestión. También habrá radicales reticencias a nivel institucional por parte de la Unión Europea y el Banco Central Europeo, amén de los bancos nacionales.

Por eso sería recomendable que la reestructuración de la deuda formara parte de un plan más amplio y que además estuviera coordinado por, al menos, los países que más lo necesitan. Y estos países son los de la periferia, como Portugal, Grecia o España. Si bien lo deseable sería realizar una auditoria a nivel europeo.

El plan más amplio debería incluir, como están recomendando distintos autores como Onaran, Husson, Toussaint o Lordón, la nacionalización de las entidades financieras y la construcción europea de un nuevo sistema impositivo que grave especialmente las rentas parasitarias del capital y a las grandes fortunas y que sirva para revertir la tendencia hacia la desigualdad en la distribución del ingreso entre capital y trabajo.

También serían necesarias medidas correctivas de los desequilibrios europeos (como se apunta en el informe de Research on Money and Finance) y la corrección asimismo de la altísima deuda privada." (Attac España, 07/06/2011)

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