¿Dónde estaban los estudiantes arrojando adoquines, las barricadas levantadas a toda prisa y los sangrientos enfrentamientos con la policía? Con todo, hay ciertas similitudes entre el 15-M y Mayo de 1968, aunque las disparidades entre ambos acontecimientos siguen teniendo un gran peso. (...)
Lo primero que ambos mayos tienen en común es la sorpresa. Ni los medios de comunicación, ni los políticos, ni el conjunto de la sociedad preveían el espontáneo y sostenido estallido, no solo de indignación popular sino de celebración colectiva, que ha recorrido España en las dos últimas semanas.
Lo mismo puede decirse de la protesta ocurrida en 1968 en la Universidad de Nanterre, de la periferia parisiense, que rápidamente se extendió a La Sorbona, mucho más visible por estar en el centro de la capital francesa y por su indiscutible prestigio. (...)
Está claro que la ocupación de los espacios públicos refleja otro rasgo común a los dos mayos: ambos ponen en cuestión las pretensiones y métodos de la política de partidos convencional, suponiendo por tanto un desafío directo para ellos.
Si los manifestantes parisienses rechazaban la V República "burguesa", los sublevados de Sol han rechazado el duopolio institucional que constituyen el PSOE y el PP. Del mismo modo, los dos movimientos han hecho suya la "democracia directa" de las asambleas populares. (...)
Entonces, ¿qué distancia a los dos mayos? La diferencia más palmaria radica en que, para sus propios protagonistas, el levantamiento parisiense era una auténtica revolución... Desde este punto de vista, la revuelta parisiense fracasó porque no tomó el poder político. (...)
El contraste con el 15-M es apabullante. Puede que en parte sus manifestantes se hayan inspirado en las revueltas prodemocráticas árabes y en las estudiantiles de Grecia y otros países, pero no se consideran parte de una revolución mundial contra el capitalismo y el imperialismo.
Tampoco son fundamentalmente antisistema, como demuestran sus principales reivindicaciones: reforma electoral, castigo a los políticos corruptos, rendición de cuentas y transparencia. Además, Democracia Real Ya no ha recurrido a la violencia. Más bien es difícil imaginar una "revolución" más pacífica y fundamentalmente cívica. (...)
Para terminar, el mayo parisiense de 1968 tenía tanto que ver con las formas de vida como con las tradiciones políticas marxistas. Muchos militantes se afanaban por reinventar la política de una manera novedosa e imaginativa, haciendo que el cambio personal fuera también político: cambiar uno mismo era también cambiar el mundo. (...)
"el movimiento quería cambiar más las formas de vida que al Gobierno". Sin negar la vertiente liberadora y festiva del 15-M, hay que decir que, cuatro décadas después, las aspiraciones del 68 en lo tocante a las formas de vida se han revelado en gran medida irrelevantes.
Si tenemos en cuenta que no logró su principal objetivo político y que fue incapaz de consolidarse desde una perspectiva organizativa o institucional, Mayo del 68 fue un "fracaso". (...)
El resultado fue un movimiento que, profundamente dividido, se componía de grupos, redes y aspiraciones enfrentados.
Visto en perspectiva, ¿qué puede aprender el 15-M de mayo del 68? En primer lugar, sería vital que cristalizara en propuestas claras y concretas. La indefinición y la incoherencia sobre cuestiones fundamentales no harán más que perjudicar a la credibilidad y la eficacia del movimiento.
Una consecuencia esencial sería la continuidad organizativa, que también implica la existencia de algún tipo de liderazgo colectivo o individual, probablemente básico para garantizar la cohesión, la identidad y la búsqueda de una meta común para el 15-M. Finalmente, yo le sugeriría al movimiento que, para conservar el favor popular, no se quede más de la cuenta en el centro de las ciudades.
Con frecuencia se olvida que en Francia los acontecimientos de mayo de 1968 suscitaron una reacción tan virulenta que en las elecciones de junio los conservadores de De Gaulle obtuvieron el 75% de los escaños. Seguramente, lo último que querría el movimiento del 15-M es sufrir un destino similar y ser conocido, por tanto, como "el nuevo Mayo de 1968".(NIGEL TOWNSON: El 15-M: ¿un nuevo Mayo de 1968?. El País, 06/06/2011, p. 33)
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