"Esta gráfica de la deuda pública para Grecia, Irlanda, Portugal, Italia, España y Estados Unidos, nos permite apreciar el movimiento de la deuda en los últimos diez años. Al comienzo del período la mayoría de los países se mantuvieron con un endeudamiento estable y a nadie le importó. Además hubo países con importantes descensos en su deuda pública como Irlanda y España.También países que aumentaron su endeudamiento, como Portugal y Estados Unidos. Pero el estallido de la crisis que se inicia en agosto de 2007, marca un claro cambio de tendencia que los lleva a todos a aumentar su endeudamiento.
Es un punto de inflexión que en el caso español (color naranja) queda claramente demarcado: hasta agosto de 2007 la deuda pública española disminuyó sostenidamente, tendencia que se revierte tras el estallido de la crisis.
Gran parte de la preocupación por la deuda pública no es más que para crear alarmas y obligar a los países a aplicar los draconianos planes de austeridad que, como está quedando demostrado, hunden mas a la economía real. Lo que se pretende ocultar, es que el problema de la deuda no ha sido de los gobiernos sino de la banca y las instituciones privadas.
Es lógico exigir ahora que sea la banca la que asuma su fracaso y absorba las pérdidas. Es lo que hay que declarar en Grecia y en todos los países que le dieron carta libre a la banca para que ésta hiciera y deshiciera a su antojo.
Para colmo, gran parte del endeudamiento público generado a partir de 2007 se debe justamente al irrisorio esfuerzo de los gobiernos por rescatar a una banca víctima de su propia mordaza: el apalancamiento. (...)
Alemania ha adelantado que el próximo Fondo de Rescate superará el billón de euros, sin dar señales claras de dónde sacará ese dinero. (...)
Ese dinero público que se inyecta al sector privado no va para la creación de escuelas, hospitales o nuevos desarrollos en las energías alternativas. Se destina expresa y exclusivamente a tapar los agujeros de un sistema financiero que está a punto de estallar, producto del fraude masivo en el período expansivo del ciclo. (...)
El problema para producir esto es que se ha creado el mito de que sin el sistema financiero nada puede funcionar. (...)
Si Goldman Sachs, JP Morgan, Deutsche Bank o Credit Suisse desaparecieran de la faz de la Tierra todo seguiría exactamente igual. En cambio, si cerraran las escuelas, los hospitales, los pozos petroleros o los laboratorios, ahí sí que ocurriría algo grave. La riqueza real se mide por la capacidad productiva de una economía y no por la capacidad de hacer fraudes financieros.
Es cierto que un cese total de la banca generaría ondas de choque en términos de aumento en las tasas de interés y caída en el valor de las acciones. Pero este shock transitorio no duraría más de un año si los gobiernos reemplazan la parte real y formal de la banca y abandonan la parte ficticia.
Esta es la única manera de generar un mundo en el cual los países vivan “según sus posibilidades” y alejados de los préstamos que, de la forma en que se quieren pagar hoy las deudas pasadas, pueden tener un costo mucho más brutal en años de largo estancamiento. Ya llevamos cuatro años de crisis, ¿cuántos más quiere tener?" (Blog salmón, 25/10/2011)
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