"Aquellos países donde los CLU han crecido de forma desmedida deberían instrumentar devaluaciones internas en torno al 8%-10% a lo largo de varios trimestres; mientras que Alemania -que juega el papel de piedra sillar- debería reducir su superávit corriente. Lo primero ha demostrado ser políticamente costoso para los afectados.
En cuanto a lo segundo, los países centrales juegan como el gato con el ratón y se hacen los locos. Su contribución al ajuste está por ver. Las "soluciones" propuestas por algunos líderes europeos, tales como la emisión de eurobonos o la ampliación del fondo de rescate dan la impresión de que los actores clave de la UE no quieren comprender lo que está en juego y contribuyen a alimentar un debate macroeconómico desenfocado que solo calmará a los mercados financieros de forma temporal.
Restaurar la confianza de los mercados financieros requiere que los principales actores políticos europeos, liderados por Alemania, asuman sus responsabilidades históricas y reconcilien las dos racionalidades: económica y política.
Una política fiscal expansiva hoy en Alemania -de mayor gasto público, o recortes de impuestos, por ejemplo- haría recaer el peso del ajuste sobre el contribuyente alemán en el futuro. Para Angela Merkel, inaceptable.
Sin embargo, una revaluación interna de, digamos, un 15% -mediante un aumento de los costes laborales-, sería menos gravosa para el contribuyente alemán. Erosionaría, eso sí, los beneficios de las empresas orientadas al mercado exterior limitando sus exportaciones, pero estimularía la demanda exterior en los países periféricos.
El resultado final sería similar al llamado reajuste de paridades bajo el viejo Sistema Monetario Europeo, aunque ahora el reajuste se ejercería no a través de los tipos de cambio sino de las variables domésticas, una especie de reajuste de costes laborales unitarios.
Dicho aumento de costes laborales produciría un incremento temporal de la inflación en Alemania, que el BCE debería acomodar. Con ello se revertirían las divergencias en precios y CLU y se contribuiría a calmar definitivamente a los mercados financieros.
La alternativa consistiría en la voladura del euro, controles de capital más onerosos entre los distintos países de la eurozona, y una dramática y duradera recesión y pérdida de empleos. Por el contrario, una revaluación interna de Alemania dejaría mejor enfocada la dicotomía económico-política del euro.
¿Cuál es el problema? Simplemente que Alemania y otros países centrales, que no hicieron los deberes que reclama la unión monetaria y que hoy siguen sin cumplirlos, prefieren que los ajustes se hagan en los países periféricos.
Al final, todos somos esclavos de la voluntad de mantener a todo trance los márgenes de ganancia de los exportadores alemanes. Algunos Gobiernos engañan a sus ciudadanos y a los demás europeos." (MANUEL SANCHÍS: Alemania nos da gato por liebre . El País, ed. Galicia, 11/10/2011)
Artículo 129 de la Constitución española: Los poderes públicos... establecerán los medios que faciliten el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción - Implantar la democracia económica en España es constitucional
19.10.11
"Todos somos esclavos de la voluntad de mantener a todo trance los márgenes de ganancia de los exportadores alemanes"
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario