1.11.11

“El declive del movimiento obrero estadounidense ha supuesto una creciente desigualdad en los salarios de los hombres y un incremento muy débil de los salarios de los titulados universitarios”

"Hace unos meses escribí un artículo para Mother Jones donde defendía que el desplome de la afiliación sindical en las últimas tres décadas ha sido un factor clave en el declive de la izquierda americana durante ese mismo período. Una tesis difícil de demostrar debido a los muchos factores que intervienen. 

Así que a principios de esta semana me interesé por el nuevo estudio que mi colega Josh Harkison mencionaba en su artículo y en el que se cuantifica los efectos que tiene la afiliación sindical en la desigualdad de salarios utilizando un análisis riguroso del censo.

El estudio, realizado Bruce Western y Jake Rosenfeld, fue publicado este mes en American Sociological Review. Los autores utilizan un modelo que tiene en cuenta tanto la afiliación individual como los porcentajes de afiliación sindical en industrias y regiones concretas.

El estudio también tiene en cuenta la educación, la edad, la etnia y el género, lo que permite estimar el efecto de la afiliación sindical entre los grupos mencionados (por ejemplo, la evolución de la desigualdad del salarial entre los titulados universitarios y quienes sólo completaron una educación secundaria) y en un mismo grupo (por ejemplo, la evolución de la desigualdad salarial del subconjunto de titulados universitarios).

Una vez completaron su modelo, Western y Rosenfeld pudieron manejar sus variables para realizar una estimación de la desigualdad salarial si la masa sindical se hubiera mantenido al nivel de 1973. ¿Y qué es lo que encontraron? La respuesta: entre los hombres, si sólo se tiene en cuenta el efecto de la afiliación sindical individual, esta desigualdad sería cinco veces menor, lo que está en concordancia con estimaciones previas.

Pero si se tiene en cuenta el efecto de los sindicatos en los empleados no afiliados (que a menudo recibían salarios más altos que los trabajadores sindicados con el fin de evitar la afiliación sindical en el puesto de trabajo), el efecto es aún mayor: los niveles de afiliación sindical en 1973 reducirían la desigualdad salarial en un tercio, como demuestra el gráfico inferior. 

En cuanto a las diferencias en el seno de un mismo grupo (que valen prácticamente para mostrar el efecto de la afiliación en su conjunto), la línea superior muestra el crecimiento de la desigualdad salarial desde 1973, mientras que la línea roja es una predicción de cómo sería esta desigualdad si la afiliación sindical se hubiera mantenido en los niveles de 1973:


Los efectos de la afiliación sindical en las mujeres son menos dramáticos, porque las mujeres tradicionalmente no han estado afiliadas en la misma cantidad que los hombres. Para ellas, el alto o bajo nivel educativo es un factor decisivo en el crecimiento de la desigualdad salarial más importante que la afiliación sindical. Para los hombres, sin embargo, no estar afiliados a un sindicato ha tenido un enorme impacto: 

“El declive del movimiento obrero estadounidense ha supuesto una creciente desigualdad en los salarios de los hombres y un incremento muy débil de los salarios de los titulados universitarios”, afirman los autores en su estudio.

La explicación de Western y Rosenfeld para este fenómeno es similar a la de Jacob Hacker y Paul Pieron en Winner-Take-All Politics, el mejor libro sobre economía política moderna del año pasado. Expresado de manera un tanto resumida, hay un efecto económico directo de la afiliación sindical en los salarios, pero también hay un efecto de los sindicatos en el sistema político que afecta indirectamente a los salarios. Western y Rosenfeld lo explican como sigue:

“[Nuestro] análisis sugiere que los sindicatos ayudaron a conformar la distribución de salarios no sólo para el conjunto de sus afiliados, sino para todo el espectro del mercado laboral. El declive del movimiento obrero estadounidense y el incremento, asociado a él, de la desigualdad salarial, señaló el deterioro del mercado de trabajo como institución política... 

La despolitización del mercado de trabajo estadounidense es un proceso que se refuerza a sí mismo: a medida que el poder político del movimiento obrero se disipa, los intereses económicos del mercado de trabajo se dispersan y los legisladores tienen menos incentivos a la hora de reforzar a los sindicatos o, del mismo modo, en igualar las recompensas económicas."          (Sin Permiso, 08/10/2011, ' Por qué los sindicatos importan: las cifras', de Kevin Drum)

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