2.12.11

El proceso fue sencillo. El gobierno de Aznar decidió liberalizar la norma sobre gestión del suelo y permitió a la iniciativa privada promover la acción urbanizadora... El dinero barato fue el mejor compañero de la ley del suelo de 1998 y su alianza culminó con la inevitable burbuja inmobiliaria"

"CORRÍAN los primeros años de la década del 2000 y acabábamos de entrar en el Euro.  La moneda única permitió un crecimiento económico sin parangón, sin embargo, el feliz inicio del milenio basado en el ladrillo fue la causa de la debacle posterior.

El euro favoreció la entrada de capitales en nuestro país a unos precios cada vez menores. Los tipos de interés de los préstamos iban bajando y si en el 2000 el tipo medio estaba en torno al 6-7% anual, en 2004 el costo del dinero se había reducido a la mitad.

El dinero barato fue el mejor compañero de la ley del suelo de 1998 y su alianza culminó con la inevitable burbuja inmobiliaria.

 El proceso fue sencillo. El gobierno de Aznar decidió liberalizar la norma sobre gestión del suelo y permitió a la iniciativa privada promover la acción urbanizadora y la participación en las políticas de suelo sin necesidad de ostentar la propiedad. Surgió así, la figura del 'agente urbanizador' quien urbanizó y construyó viviendas en inmensos solares que hasta entonces valían poco.

La mayor parte de dinero disponible en nuestro país se destinaba a la promoción inmobiliaria. No hubo valoración del riesgo y menos aún se tuvo en cuenta el desarrollo de una economía sostenible y competitiva.

El conocimiento, la innovación, las nuevas tecnologías y, en general, los sectores de futuro perdieron la partida frente al arrollador ladrillo. La falta de previsión política y la facilidad de hacerse rico con la construcción fueron los catalizadores del crecimiento de los precios del suelo y de las viviendas.

El mercado inmobiliario evolucionaba espléndidamente y sus precios crecieran día a día entrando en una espiral que ahora nos lamentamos de no haber pinchado a tiempo.

El encargado de conseguir el dinero que inflaba la burbuja inmobiliaria era el sector financiero, poniendo a disposición del sector tanto el ahorro nacional como el extranjero.

En la carrera de sufragar a la construcción, los bancos tiraron la toalla en favor de las Cajas, no porque no tuvieran músculo económico sino porque los mercados internacionales les ofrecían unas actividades más beneficiosas y atractivas que la promoción inmobiliaria. (...)


Por aquel entonces, la Generalitat Valenciana gobernada por el Partido Popular acababa de eliminar al director general de la CAM por no satisfacer éste sus ansias pecuniarias. El nuevo director general debía ser más sumiso y menos riguroso en la concesión de créditos para la Generalitat y sus megalómanos proyectos.

No dudamos de que cualquier caja de ahorros siempre está al servicio de su comunidad autónoma pero la CAM de principios del milenio se tuvo que poner a disposición de la Generalitat y de los miembros del Partido Popular.

Los negocios inmobiliarios dentro y fuera de España crecieron con escaso control y tasación del riesgo. Para maximizar el beneficio procedente del sector, se creó la empresa Tenedora de Inversiones y Participaciones, S.L (TIP) que pertenecía íntegramente al grupo CAM y que tenía por objeto la participación en las actividades de empresas de promoción inmobiliaria. Desde 2003 hasta 2008 TIP pasó de tener 18 proyectos a 98 y estar asociada a 68 empresas del ramo.

De esta manera, el ansia de poder y permanencia del equipo directivo de la Caja tuvo dos cómplices. El primero, la Generalitat Valenciana que era financiada a bajo coste para construir y mantener los ruinosos megaproyectos como Terra Mítica, Ciudad de la Luz, el aeropuerto sin aviones de Castellón, la autopista sin tráfico a Cartagena o los hospitales públicos de gestión privada.

El segundo, los miembros del PP que se sentaban en el consejo de administración y comisión de control y que en su mayoría eran empresarios de la construcción y recibían financiación a coste por debajo del mercado."                (Valenciaplaza.com, 25/11/2011)

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