Dean Baker señala en su artículo, que un colapso de la Eurozona tendría implicancias en toda la economía mundial y sumiría al mundo en una recesión global por al menos los próximos diez años.
"Es probable que haya una ola de quiebras bancarias y que los bancos se vean obligados a descontar gran parte de la deuda que tienen en Italia, Irlanda y otros países muy endeudados. Esto llevaría a una situación similar a la vivida con Lehman Brothers, en la que el sector financiero se paraliza. Los bancos dejan de prestarse unos a otros, e incluso las empresas sanas tendrán dificultades para obtener crédito", asegura el director del Centre for Economic and Policy Research.
Esta situación puede hundir a la UE en una profunda recesión, arrastrando a otros países como EEUU. "Lo absurdo de esta historia es que este colapso podría evitarse fácilmente", asegura Baker.
La receta es simple. El BCE debe estar dispuesto a respaldar la deuda de Italia y la mayoría de los países periféricos, después de someter la deuda griega a una quita considerable. También debe tener una política expansiva que permita una inflación algo más elevada en Alemania y ayude a los países periféricos a recuperar la competitividad.
Sin embargo, Baker critica que mientras esta lógica es básica para cualquier economista, "el BCE parece no darse cuenta de ello". "El camino elegido por el BCE, junto con sus socios del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Unión Europea, es exigir que los países fuertemente reduzcan sus déficit. Esto conduce a una mayor caída de la demanda, lo que provoca un mayor desempleo".
Según su punto de vista, lo más absurdo de la agenda del BCE es la idea de ampliar el fondo de rescate con fondos de China, Brasil, India y Rusia. "Esto es verdaderamente sorprendente ya que el ingreso per cápita de todos estos países está muy por debajo de la media del BCE". (Jaque al neoliberalismo, 17/11/2011)
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