26.2.12

Por su propio bien, Grecia tiene que declararse en quiebra

"Ahora bien, el drama que rodea las conversaciones entre Atenas, Paris y Berlín muestra que los griegos no encontrarán ninguna ayuda. Es la despiadada respuesta planteada por la llamada troika: la Unión Europa, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional.

En ningún momento se han tomado en consideración los intereses y derechos de los pueblos europeos. (...)

La deuda en cuestión es de 200 billones de euros (246 billones de dólares). Cerca de la mitad pertenece a los griegos -bancos, fondos de pensiones y otros-, que van a ser los primeros que van a pagar el costo del recorte; algo menos de una cuarta parte pertenece a la banca internacional y una buena parte del resto a los fondos de inversión libre (los hedge funds).

El acuerdo propuesto por la troika está guiado por los intereses de los acreedores, en particular los de la banca internacional. El valor de la deuda será reducido en un 50% y la deuda restante será sustituida por nuevos bonos a largo pazo y a un interés bajo, puede que incluso por debajo del 4%.

Las pérdidas de la banca internacional no serán grandes pero, incluso así, están intentando obtener tasas de interés más altas.(...)

 Está claro que Grecia no puede esperar mucho del proceso de reducción de la deuda planteado por la troika. Debe hacerse cargo de su propia situación abandonando la farsa de los recortes voluntarios. Para ello, es preciso que declare la quiebra de forma democrática y soberna y, de forma inmediata, deje de pagar la deuda.

Hecho esto, tendría que auditar la deuda para decidir qué parte pagar y cómo. El objetivo debería ser restablecer el crecimiento económico y evitar la quiebra de los servicios sociales básicos. Sin duda, es necesario cancelar la deuda y que las negociaciones con los acreedores se den con luz y taquígrafos. Sólo a partir de ahí se podrá empezar a cerrar esta espantosa historia y la sociedad griega podrá dar los primeros pasos en el largo camino hacia su recuperación."            (Costas Lapavitsas, Viento Sur, Jaque al neoliberalismo, 20/02/2012)

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