"La barra de liquidez otorgada por el Banco Central Europeo (BCE) a
los bancos privados en dos paquetes —21 de diciembre y 29 de febrero—,
no es una minucia.
Supera el billón de euros, supone un tercio del balance del BCE y ha
beneficiado a 523 y 800 bancos, en condiciones súpergenerosas, a tres
años y un tipo de interés del 1%. La banca es pues un cliente
ultrapreferencial de Francfort, más que usted, e incluso que los
Gobiernos de la Unión, si usted y ellos pudiesen pedirle préstamos, que
no es el caso.
El beneficio virtual de esta operación para los bancos es simple y
enorme, una horquilla de entre 20.000 y 40.000 millones de euros. O sea,
varias veces la cuantía de los recursos públicos ya comprometidos en la
reconversión bancaria española.
Esto es así porque con ese billón
logrado al 1% las entidades pueden invertir en deuda soberana, del
propio país o del vecino, cobrando hasta un 5% en el caso de la española
e italiana a diez años. El beneficio, sin costes asociados, es pues, al
límite, de hasta un 4%: 40.000 millones. (...)
Este regalo, como las otras ingentes ayudas otorgadas a la banca desde
que se inició la crisis, es más que discutible desde la óptica de la
equidad. Pero ha sido indiscutible desde la perspectiva de la eficacia.
En realidad, la siembra de liquidez ha hecho más por el rescate de la
eurozona que cualquier medida de los Diecisiete. (...)
El éxito ha sido espectacular. Ha reducido el coste de la deuda
periférica: España no ha vuelto al disparadero. Ha evitado el desplome
del crédito aún por debajo de su parálisis. Ha evitado el
colapso/quiebra general de la banca, imposibilitada de financiarse de
otra manera." ('Un regalo envenenado', de Xavier Vidal-Folch
, El País, 14 MAR 2012)
"Bufé libre de un billón de euros.
Cinco años después del inicio de una crisis de múltiples caras, la
banca europea no ha sabido resolver el estropicio que tiene en sus
tripas, pese a haber engullido miles de millones de euros en inyecciones
de liquidez barata o directamente con salvavidas de los Estados y
bancos centrales.
El dinero público siempre ha estado disponible, al
rescate de los bancos. Y aun así en los balances hay todo tipo de
basura: la antigua (activos tóxicos, empacho de ladrillo) y la nueva (la
deuda pública, que antes era la inversión más segura del mundo y ahora
es un dolor de cabeza).
Nadie sabe cómo están los bancos. Y solo el
Banco Central Europeo (BCE) ha sido capaz de evitar un accidente a lo
Lehman Brothers: primero con una lluvia incesante de dinero y con la
tímida compra de bonos; últimamente, con Mario Draghi en la presidencia,
con un enfoque renovado capaz de torear la ortodoxia alemana: con una
multimillonaria subasta de liquidez, una auténtica barra libre (casi
medio billón de euros) que ha evitado el caos en la banca y en la deuda
pública y, como poco, ha servido para ganar tiempo. Mucho tiempo (tres
años) y a buen precio para los bancos (apenas el 1% de interés).
El miércoles llega la segunda edición de ese bufé libre. Lo más probable es que la banca repita y se enchufe medio billón más" (El País, 26/02/2012)
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