"El Banco Central Europeo (BCE) se ha convertido en la tabla de salvación de la economía española. (...)
El organismo que preside Mario Draghi financiaba a cierre de 2011 el 10%
del total de la deuda externa española, que acabó 2011 con un máximo anual de 1,775 billones, según las cifras que acaba de difundir el Banco de España.
Es el inquietante reflejo estadístico de la desconfianza que suscita
España entre los inversores internacionales y que cada día se cotiza en
los mercados. (...)
Antes de la crisis, la inversión privada se bastaba y se sobraba para
financiar la deuda externa española. Cuando llegaron los problemas, los
bancos empezaron a recurrir crecientemente al BCE.
Pero ha sido en este
último año, cuando la crisis de confianza ha cegado las vías de
financiación tradicionales y el BCE ha abierto la barra libre de
liquidez a largo plazo, cuando el recurso a su dinero se ha disparado.
La parte de la deuda externa financiada por la autoridad monetaria ha pasado de 51.323 a 175.360 millones en un solo año, con lo que ha pasado de representar menos del 3% a casi el 10% del total de la deuda externa española. (...)
El aumento de la dependencia del BCE es el reverso de la falta de
confianza del resto de inversores en España.
“Esas cifras muestran que la situación es mucho más grave de lo que mucha gente supone.
España hubiera tenido que ser rescatada si el BCE no pone a disposición
de los bancos esas cantidades de dinero”, señala Ángel Laborda,
director del gabinete de coyuntura de la Fundación de Cajas de Ahorros
(Funcas).
“Sin esa demanda, el Tesoro no habría podido colocar sus
títulos o habría tenido que hacerlo con una prima más cercana a la de
Portugal o Grecia”, añade. (...)
José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney, señala que la principal
vulnerabilidad de la economía española es la enorme dependencia de la
banca de la financiación exterior y, en particular, la deuda externa a
corto plazo de las entidades financieras, que supera los 360.000
millones, sin contar el dinero del BCE. Ante la falta de financiación, la banca no puede atender la demanda de crédito, subraya. (...)
Esa creciente dependencia del BCE deja, además, en manos de Fráncfort,
la palanca para mantener a flote la financiación de la economía española
u obligarla a algún tipo de rescate." (El País, 10/04/2012)
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