13.4.12

Los inversores extranjeros sacan de España 96.000 millones en once meses

"España tiene dificultades para captar fondos si no ofrece un gran caramelo y lo mismo le sucede al sistema bancario e incluso a las empresas.

Es cierto que hay parte de especulación, de apretar a ver cuánto se puede conseguir y de jugar a hacer plusvalías con las desgracias ajenas, pero también hay mucho de huida, de aversión al riesgo, de retirada de tropas a los cuarteles a la espera de que llegue un tiempo más propicio para la inversión.
Y eso es lo que están haciendo los inversores extranjeros de forma masiva.

 En el arranque del año pasado, la prima de riesgo nacional rondaba los 200 puntos, una cifra escalofriante en ese momento, pero que da envidia mirada desde el día de hoy, cuando se han sobrepasado generosamente los 400 puntos. ¿Qué ha pasado entremedias?
 
La respuesta es rotunda: los inversores extranjeros han retirado casi 96.000 millones de euros desde marzo de 2011 a enero de este año, según los datos del Banco de España.

Son once meses consecutivos de una huida de fondos que empezó de forma tímida a finales del invierno del ejercicio pasado solo para las inversiones de cartera, se acentuó a partir del verano al unirse a ella los préstamos al sistema financiero y tuvo su máximo en diciembre, cuando salieron 36.600 millones en un solo mes.

"Es cierto que las medidas extraordinarias del Banco Central Europeo (BCE) han evitado males mayores, el Tesoro público está financiándose gracias al dinero que han recibido los bancos en las megasubastas de los pasados diciembre y febrero.

 Pero la salida de dinero extranjero, que se produce ya desde hace varios meses, es preocupante", señala José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney.

Y más cuando se mira la otra cara de la moneda. Puede que el BCE haya aplacado el incendio de la deuda soberana, pero con la consecuencia de traspasar parte del riesgo a los bancos, que se están llenando de bonos y letras del Tesoro.

Pero el problema va más allá. "El dato es muy preocupante porque demuestra una desconfianza muy grande de los inversores a la deuda pública y privada española", apunta Joaquín Maudos, catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Valencia e investigador del Ivie."          (Cinco Días, 12/04/2012)

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