"La crisis en Europa ha atravesado varias etapas y ahora ha llegado la
fase de la discusión política. Es la fase que más temen el
establishment, el sistema bancario y las grandes corporaciones y centros
de poder. Se nota en la prensa internacional de negocios.
Esta es la
etapa más importante porque en ella se abre la controversia política y
los pueblos comienzan a deliberar sobre su futuro. Recuperan la palabra,
la conciencia histórica y piensan su destino. Al poder establecido le
repugna este momento democrático y buscará distorsionarlo y corromperlo
de mil maneras. (...)
La evolución de la crisis no es lineal. Las diversas caras de la crisis
coexisten: la nacionalización de Bankia en España confirma que el
sistema bancario en Europa está dañado y tendrá que seguir en cuidados
intensivos. La primera fase de la crisis no pasó en vano, y la
austeridad no sólo no arregla nada sino que agrava las cosas. La
restricción fiscal ya condujo a la recesión y ahora viene la
movilización política para evitar que los daños lastimen a la población
europea. (...)
Por eso, pasada la primera sorpresa los portavoces del poder neoliberal
recuperaron la iniciativa y relanzaron su discurso en contra del gasto
público y a favor de las reformas estructurales. El neoliberalismo
reconoció rápido la oportunidad para una nueva guerra contra el estado
de bienestar. La contraseña en esta nueva ofensiva es la palabra
austeridad. (...)
Los poderes en la Unión Europea, en el BCE y en el Fondo monetario
internacional (FMI) sólo piensan en rescatar el programa neoliberal. El
castigo contra los pueblos de Grecia, España, Portugal e Italia muestra
claramente la naturaleza podrida de su proyecto.
A los poderes
establecidos no les interesa la democracia, ni los ciudadanos de la
Unión Europea. El pueblo es material gastable porque lo único que cuenta
en este momento es salvar el proyecto neoliberal. (...)
No hay que equivocarse, ésta es la crisis de un modelo económico basado
en la especulación y la explotación, no la crisis del estado de
bienestar. La lucidez de los pueblos acabará con la superchería
neoliberal. La moneda única debe tener otro fundamento y, en todo caso,
no se va a salvar con el dogma de la austeridad neoliberal y la
destrucción del estado de bienestar en Europa.
En América y en Europa,
una nueva economía debe construirse sobre las ruinas del proyecto
neoliberal." (Jaque al neoliberalismo, 23/05/2012, 'El ideario neoliberal en la era de la superchería', Alejandro Nadal, La Jornada)
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