"En realidad, ha habido casi consenso en el establishment económico,
político y mediático español, de que el futuro de España dependerá
primordialmente del nivel de educación académica existente entre la
población. La imagen que se ha promovido es que la sociedad del futuro
requerirá elevadas cualificaciones, que se obtendrán en centros de
educación superior.(...)
El problema con tal postulado y con tal estrategia es que la mayoría de
puestos de trabajo en EEUU (y en España), hoy y en el futuro, no
requieren elevadas cualificaciones. Según los datos de la Agencia de
Estadísticas Laborales del Gobierno estadounidense (‘U.S. Bureau of
Labor Statistics’ -BLS-) sólo el 20% de los puestos de trabajo
existentes en EEUU requieren educación universitaria.
El grupo mayor, el
43%, requiere educación secundaria, y un 26% educación primaria. El
porcentaje de personas con educación universitaria, sin embargo, es un
31%, un número mayor que el número de puestos de trabajo que requieren
tal cualificación.
La consecuencia de ello es que se está educando a
personas que estarán trabajando en puestos de trabajo que requieren
menor educación, creando una gran frustración (que es lo que está
pasando ahora). (...)
Ni que decir tiene que hace falta
personal especializado con formación universitaria. Según el BLS, faltan
seis millones de profesionales con master o doctorado. Pero estos seis
millones representan menos del 5% de toda la fuerza laboral.
Las categorías laborales más extensas (más de un tercio de toda la población laboral, es decir 49 millones de personas) están constituidas por personal administrativo de nivel medio (con un salario de 30.710 dólares); personal en comercio y en ventas (con un salario de 24.370 dólares) y personal en restaurantes y lugares de ocio (18.700 dólares).
El otro tercio lo constituye personal de ayuda en las escuelas de infancia (19.300 dólares), trabajadores de asistencia domiciliaria (20.250 dólares), personal de seguridad (23.920 dólares), asistentes técnicos de la docencia (20.310 dólares), y trabajadores de la construcción (29.830 dólares). Estos trabajadores continuarán siendo la mayoría de trabajadores en EEUU (y en España).
Las categorías laborales más extensas (más de un tercio de toda la población laboral, es decir 49 millones de personas) están constituidas por personal administrativo de nivel medio (con un salario de 30.710 dólares); personal en comercio y en ventas (con un salario de 24.370 dólares) y personal en restaurantes y lugares de ocio (18.700 dólares).
El otro tercio lo constituye personal de ayuda en las escuelas de infancia (19.300 dólares), trabajadores de asistencia domiciliaria (20.250 dólares), personal de seguridad (23.920 dólares), asistentes técnicos de la docencia (20.310 dólares), y trabajadores de la construcción (29.830 dólares). Estos trabajadores continuarán siendo la mayoría de trabajadores en EEUU (y en España).
De ahí que estos puestos de trabajo
requieran su propio conocimiento (distinto al universitario) y sus
propias condiciones de trabajo. Un cambio fundamental es la
revalorización de estos puestos de trabajo, sus condiciones laborales y
su valoración. (...)
El descuido, cuando no discriminación, hacia los otros sectores y
clases sociales, explica la escasa valoración de los puestos de trabajo
que no requieren educación llamada superior. De ahí la necesidad de
movilizar a los colectivos de tales sectores para conseguir mayores
salarios y mejores condiciones de trabajo. Y esto no se conseguirá
mediante aumento de su educación, sino con su capacidad de acción,
incluyendo su sindicalización.
Es fundamental para este grupo que se
aumente el salario mínimo. En EEUU, tal salario es 7,25 dólares por
hora, que significa al año (trabajando 44 horas semanales) unos ingresos
anuales de 15.080 dólares, que es ligeramente superior al umbral de
pobreza (11.000 dólares). En España la situación es incluso peor: el
salario mínimo es aproximadamente 10.110 dólares al año, sólo 230
dólares más que el umbral de pobreza (9.879 dólares). Tal trabajador
necesita trabajar todo el año para pagar el coste del coche más
económico de la gama estadounidense (un Ford Fiesta, 13.200 dólares). (...)
Y ahí está el enorme problema de demanda que se basa en los escasos y
bajos salarios de la clase trabajadora estadounidense. De ahí que
comience a haber preocupación, incluso entre algunos sectores del
establishment empresarial de EEUU, que algo no está funcionando bien en
la economía estadounidense, y este algo recae no en la supuesta ausencia
de conocimiento de la fuerza laboral, sino en su limitada capacidad
adquisitiva, motor de toda la economía." (Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 4 de mayo de 2012..., en vnavarro.org, 04/05/2012))
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