"El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, ha dicho en el Parlamento Europeo lo que no quiso decir ayer, cuando el Gobierno de España presionó para que el BCE sacara un comunicado desmintiendo que hubiera rechazado el plan de Rajoy para rescatar a Bankia.
Mario Draghi criticó al Gobierno español por su actuación en la crisis de Bankia y pidió mecanismos creíbles para la reestructuración y recapitalización de las entidades con problemas. En definitiva, ha dicho que la segunda reforma financiera del PP no sirve para nada y que el plan del ministro Luis de Guindos para conseguir 20.000 millones para Bankia es un disparate que no va a consentir.
Y lo que es realmente preocupante para el Gobierno de España, el presidente del BCE ha dicho que no comprará más deuda pública española, que le da igual que la prima de riesgo pase de los 500 puntos básicos porque España no está haciendo sus deberes, tal y como certificó ayer la Comisión Europea con el suspenso total que dio al Plan Nacional de Reformas presentado por el PP en Bruselas." (El Plural.com, 31/05/2012)
"El tono general no es malo, pero en la evaluación de Bruselas sobre las iniciativas tomadas por España para combatir la crisis hay un golpe tras otro a las medidas más relevantes aprobadas por el Ejecutivo de Mariano Rajoy en sus cinco meses de Gobierno.
El examen de los mercados no es mucho mejor: Rajoy fue investido con la prima de riesgo alta (en torno a 311 puntos), pero la deuda se acerca peligrosamente a territorio comanche, a zona de intervención; van ya varias semanas por encima de 500 y subiendo. Bruselas deja una pista sobre el porqué: la reforma financiera "no ha garantizado la estabilidad del sistema bancario".
Más allá de la gestión de Bankia y del resto del sector, en el informe anexo a las recomendaciones presentadas el miércoles hay un buen puñado de cargas de profundidad sobre la forma del Gobierno de conducirse en medio de una crisis tan abrupta.
La subida del impuesto sobre la renta es lo contrario de lo que reclamaba Bruselas. La medida relativa al pago a los proveedores podría vulnerar una directiva europea. La reforma laboral puede ser inconstitucional y el contrato de prueba "puede transformarse en un contrato temporal de hecho, de baja calidad y con costes de despido nulos".
La reforma de los organismos reguladores tampoco gusta en Bruselas. E incluso es dudoso que la amnistía fiscal, que ha desatado las iras de parte de los españoles, obtenga los ingresos que pretende el Gobierno." (El País, 31/05/2012)
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