"Con una prima de riesgo por encima de 540 puntos básicos y el
interés del bono en el 7%, pocos analistas confían en que España pueda
evitar tener que pedir más ayuda, pero esta vez al país (...)
España roza la zona de rescate. Per esta vez no se trataría de un rescate de la banca, sino de un rescate soberano, del país. Y ese segundo rescate sí que comportaría, previsiblemente, recortes mucho más duros. (...)
Pero los inversores tendrían que creer en España para que el país pueda volver a tener un acceso asequible a los mercados de deuda
y bajar los costes de financiación. El temor de que el elevado
endeudamiento del país alcance pronto niveles insostenibles está
extendido entre los inversores.
Además, los inversores se han
asustado ante la perspectiva de que el rescate bancario pueda relegar a
los acreedores privados al final de la cola de cobro si España llegase
alguna vez a suspender pagos, puesto que estaría delante el fondo de
rescate permanente (MEDE) que entrará en vigor en verano.
"La
larga cuota de deuda efectivamente senior, un probable deterioro de las
condiciones macroeconómicas y las desviaciones fiscales hacen surgir el
fantasma de que el propio país pueda tener la necesidad de pedir un
rescate en una fase posterior", afirma la compañía Citigroup en una nota
de análisis.
Megan Greene, economista senior de Roubini Global Economics, sistemáticamente pesimista sobre el sur de Europa, ve inevitable un rescate soberano.
Green argumenta que el nivel de deuda externa española es insostenible
y que los pasivos fuera de balance como las deudas de las corporaciones
locales empujarán la deuda pública más allá de las previsiones
oficiales del 79,8% del Producto Interior Bruto (PIB) a finales de 2012.
"Podría suceder este año, pero diría que sucederá a finales del primer
trimestre del año que viene", dijo, refiriéndose a un rescate que
menguaría los fondos de rescate de la eurozona hasta un punto límite." (Público, 15/06/2012)
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