"Grecia votó ayer bajo la inmensa presión ejercida por sus socios
europeos y los medios del Viejo Continente, que hicieron una campaña
feroz y deshonesta a favor del continuismo presentando la elección con
los mismos argumentos que la derecha de Nueva Democracia: a favor o
contra del euro.
Ganaron entonces el miedo y la austeridad. A las once
menos veinte de la noche el jefe de Syriza, Alexis Tsipras, reconoció la
derrota. Cuando llegó a la sede del partido los abrazos y la emoción
eran los de una noche de victoria. “Es una suerte para nosotros. Ellos
se van a quemar las alas y nosotros tomaremos el poder más legitimados”,
decía sin rodeos un militante de Syriza. La juventud estaba feliz.
Por
primera vez en muchos años surgió de la nada una alternativa a la
complicidad destructora entre la derecha de Nueva Democracia y los
socialistas. Pero también emergió la peor versión de la extrema derecha,
es decir, los neonazis del partido Amanecer Dorado, que reiteraron en
esta consulta el porcentaje del pasado seis de mayo, 7 por ciento. (...)
"La coalición de la izquierda radical griega no sólo enfrentó en las
urnas a sus adversarios políticos locales, sino también a la maquinaría
liberal más poderosa del planeta. La edición alemana del Financial Times
refleja hasta la vergüenza la agresión que sufrió el pueblo griego.
El
Financial Times escribió: “Griegos, resistan a la demagogia de Alexis
Tsipras. El país sólo permanecerá en el euro con los partidos que
respetan los términos de los acreedores”. Pagar o morir. Sin embargo,
Grecia hizo de Syriza la segunda fuerza política del país. Mucho ante
tantos manejos y distorsiones sucias.
Atenas amanecerá con la oligarquía
política que la llevó a la ruina negociando un pacto de gobierno. La
llamada “coalición del euro” tiene el destino en sus manos. Angela
Merkel y los mercados están contentos. La izquierda también. Ha sido
apenas una vuelta más de una pugna que recién empieza." (Rebelión, 18/06/2012)
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