"En España se cuentan tantas casas vacías como en Estados Unidos, si
bien son seis veces más grandes. Su valor se ha hundido poco a poco y
aún debería bajar más. En un primer momento, los bancos del país, que
financiaron la construcción de ciudades fantasmas gracias al bajo precio
del euro, han adoptado la táctica del avestruz. Tanto los responsables
españoles como los europeos.
Los 100.000 millones de euros concedidos a España en teoría servirán
para recapitalizar su sistema financiero. Esto explica por qué, al
contrario de lo que sucedió, por ejemplo, con los griegos, no se ha
impuesto a los españoles ningún memorándum con exigencias. Pero aquí es
donde las cosas han empezado a complicarse. (...)
En España, la historia no acaba en los bancos. Con las comunidades
autónomas en quiebra y el índice de paro más elevado de la Unión
Europea, sus finanzas públicas se encuentran en una situación poco
envidiable. En el momento en el que los intereses de su deuda superen el
límite fatídico del 7 %, al que se acerca peligrosamente, se pondrá a
mendigar con las dos manos.
Por su parte, los finlandeses han advertido de que, sin garantías, no prestarán ni un céntimo a nadie.
Pero en realidad, todo eso no importa. Porque todo el mundo espera la
entrada en escena del protagonista, Italia, que de momento se sigue
manteniendo discretamente en un segundo plano.
¿Y qué decir de Eslovaquia? ¿De esta Eslovaquia que se dispone a
aumentar los impuestos y las retenciones obligatorias existentes, o bien
a introducir otras nuevas (se esperan 14 modificaciones en la
fiscalidad), para poder integrar en su presupuesto los 1.000 millones de
euros complementarios que ha prometido a España? Eslovaquia podría
también contribuir con su historia para dar cuerpo al escenario.
Su historia comienza así: había una vez, en 1999, un pequeño país de
Europa Central cuyo sistema bancario se había hundido. Entonces, los
grandes jefes decidieron reunirse y elaborar un plan de recuperación de
125.000 millones de coronas (alrededor de 4.000 millones de euros), ¡que
por entonces equivalía al 10% del PIB del país!
Los contribuyentes
eslovacos aceptaron pagar la factura, aunque la suma era considerable.
Cada hogar tenía que pagar alredor de 100.000 coronas [unos 3.300
euros], lo que correspondía al salario anual medio neto...
Si distribuyéramos entre los españoles el pago de los 100.000
millones de euros de ayuda concedidos hoy, cada hogar tendría que hacer
frente a la suma de 6.000 euros, algo menos de 3 meses de sueldo medio
neto.
Pero en Europa, nos ayudamos mutuamente. Entonces, ¿quién sabe?, a
lo mejor un día los españoles nos ofrecerán a cambio una hacienda en la
Costa del Sol." (Presseurop, 26 junio 2012,Sme
Bratislava)
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