28.6.12

Mientras que toda la atención de la opinión pública está dirigida hacia la deuda pública acumulada en los Estados, la fuente principal de la crisis está constituida por el estado de los balances de los bancos privados (y de las grandes aseguradoras)

" Desde enero hasta comienzos de mayo de 2012, el mensaje repetido hasta la saciedad era más o menos este: “Gracias al billón de euros que recibieron en préstamos en dos etapas (diciembre de 2011 y febrero de 2012) por tres años, al 1 % de interés de parte del BCE, las instituciones financieras privadas son capaces de hacer frente a las dificultades de los Estados en materia de deuda soberana, por lo tanto, los mercados financieros reencontraron la calma y las Bolsas están en alza después de un año particularmente deprimente. (...)

El mes de mayo de 2012 nos trajo un feroz desmentido. Efectivamente, se vio muy claro que los bancos privados no habían saneado sus cuentas totalmente, que no cambiaron un comportamiento de alto riesgo ni sus dirigentes no perdieron el apetito de bonus y primas. Los banqueros consideran que los poderes públicos siempre estarán allí para rescatarlos. 


Los rescates bancarios con el dinero público continúan. La depresión se prolonga. La deuda pública aumenta debido al efecto combinado de los rescates y de la depresión. El chantaje de los mercados financieros respecto a los eslabones más débiles de la zona euro vuelve con nuevos bríos.  (...)

El caso español es emblemático ya que demuestra que la crisis no tiene su origen en la deuda pública generada por un Estado social demasiado gastador. En 2007, en el momento en que la crisis estalló en Estados Unidos y antes de que España fuera arrastrada, la deuda pública española sólo representaba el 36 % del Producto Interior Bruto.

 España era una de las mejores alumnas de la zona euro con un nivel de endeudamiento público netamente inferior al 60 % prescrito por el Tratado de Maastricht, su saldo presupuestario era positivo (+1,9 % del PIB mientras que Maastricht imponía un saldo negativo máximo del 3 %). 

La deuda pública española representaba sólo el 18 % de la deuda total del país. Por consiguiente, no hay que buscar la responsabilidad en la deuda pública puesto que la crisis que afecta a España ha sido directamente provocada por el sector privado: el inmobiliario y el de crédito. (...)

Entre los 800 bancos europeos que se endeudaron con el BCE por un billón de euros (1 000 000 000 000 €), numerosas entidades (entre las que están los bancos más grandes) tiene de nuevo problemas de liquidez o los tendrán dentro de poco tiempo, y presionan al BCE para reproducir el mismo tipo de operación con préstamos a tipos de interés bajos (inferiores a la inflación) y por un plazo bastante largo.

Mientras que toda la atención de la opinión pública está dirigida hacia la deuda pública acumulada en los Estados, la fuente principal de la crisis está constituida por el estado de los balances de los bancos privados (y de las grades aseguradoras). Acumularon enormes cantidades de deuda |2|, con el fin de financiar las operaciones de alto riesgo que producen pérdidas descomunales. Dichas pérdidas se originan a medida que los contratos sobre productos estructurados y otros activos tóxicos llegan a su vencimiento.

La lección que podemos sacar es que, ahora más que nunca, es necesario reivindicar la expropiación de los bancos y su transferencia al sector público bajo control ciudadano. Se debe rechazar los costosos rescates que aumentan principalmente la deuda pública sin resolver de manera duradera la crisis bancaria. 

No sólo la expropiación debe hacerse sin indemnizar a los grandes accionistas (pero sí a los pequeños) sino que el coste del saneamiento de las cuentas de las instituciones expropiadas debe ser recuperado mediante sus patrimonios totales (ya que en general tienen patrimonios que van mucho más allá de los bancos)."                (Attac Madrid 28/06/2012, Eric Toussaint)

No hay comentarios: