"Recordemos que hace 35 años no había impuestos en España y seguía teniendo un sistema público importante, nos hicieron creer en la privatización de las grandes empresas públicas amparados en una mala gestión pública de las mismas, ahora esas empresas son las más grandes del país y están en manos privadas. Una buena gestión pública de aquellas empresas hubiera sido crucial para evitar la excesiva dependencia del crédito privado en la actualidad.
El poder de la gran banca propició lentamente estos movimientos para llegar al actual estado de dependencia de los países, que se ven impotentes ante la situación, esclavos de una deuda que jamás podrán pagar y sometidos a las órdenes de los bancos centrales. (...)
El banquero iba envenenando poco a poco a sus clientes con lo que más les gustaba, sólo tenía que aguardar su momento, que llega cuando sus clientes (países, empresas y familias) tendentes a un mejor nivel de vida se habían endeudado fuertemente, el exceso de dinero que había en el sistema como consecuencia del exceso de crédito sólo podía absorberse con subidas de precios y de tipos de interés, resultado: clientes más pobres, con más deuda y con menos bienes.
Se puede decir que la gran banca predice los ciclos económicos, sólo basta ver cómo mejoran sus beneficios incluso en las peores crisis, ¿tienen una bola de cristal o son ellos quienes verdaderamente crean los ciclos? (cuando me refiero a la gran banca, no penséis en los bancos domésticos o cajas de ahorro, pensar en los bancos centrales y la gran banca globalizada). (...)
En lo referente al endeudamiento privado de empresas y familias poco más que añadir que lo expuesto anteriormente, hemos mantenido empresas poco productivas y con empleo poco cualificado, financiando su crecimiento sólo con deuda y no con ahorro, un crecimiento ficticio con burbuja incluida, por encima del que marca la tasa garantizada (demanda esperada real), resultado empresas altamente endeudadas, con activos fuertemente devaluados y con coeficientes de caja muy reducidos que no dan ni para soportar el elevado apalancamiento financiero, es definitiva una deuda que en muchos casos jamás podrá ser pagada.
Dicho esto y en mi opinión sólo hay 2 alternativas: 1.- Que el BCE inunde de dinero el sistema y ahogue la deuda, es decir más deuda para pagar la deuda, esto es pan para hoy hambre para mañana, llegará un momento que lo precios suban descontroladamente y los agentes se empobrezcan de tal manera que el sistema quiebre, se hablaría entonces de las famosas quitas de deuda.
La solución de España tampoco pasa por una salida del euro. Si se vuelve a la peseta el banco de España haría lo mismo que el BCE, crearía un volumen brutal de pesetas en circulación para dotar a la economía española de liquidez ya que tendría problemas para financiarse del exterior, al mismo tiempo devaluaría la moneda para favorecer la exportación, los precios subirían inmediatamente y a su vez los tipos de interés para contener la inflación.
Resultado: los españoles más pobres, con la deuda más cara y estancamiento económico o recesión, las exportaciones no serían suficientes a pesar de la devaluación, ya que España es un país poco competitivo (baja productividad, empleo poco cualificado y economías con baja intensidad de capital) y encima en un entorno de crisis global que dificulta la colocación de sus productos en el exterior. (...)
2.- Que los países recurran a los recortes de gasto público y al aumento de ingresos vía impuestos, lo único que nos sacará de esta situación es el ahorro, lo mismo para las empresas y familias. Esto traerá un efecto contraproducente al crecimiento del PIB, probablemente pasarán años y años de estancamiento hasta digerir el exceso de deuda, muchas empresas y familias quebrarán y se quedarán en el camino, otras seguirán años y años sólo para pagar la deuda y al final del camino se encontrarán en el mismo sitio en donde empezaron. Entonces se preguntarán si el esfuerzo habrá merecido la pena.
La banca sobretodo la doméstica sufrirá procesos parciales de nacionalización (ya estamos en porcentajes significativos de capital público en entidades bancarias). Los Estados serán cada vez más delgados y el estado del bienestar desaparecerá o por lo menos cambiará a algo diferente a lo que hemos visto.
Sólo cuando tengamos una tasa de ahorro considerable podremos volver a endeudarnos y seguramente nos volverá a ocurrir lo mismo porque la memoria es débil, esto sucederá de forma diferente pero con el mismo problema de fondo, la fragilidad del sistema financiero." (Jaque al neoliberalismo, 22/06/2012, Moisés Romero, La Carta de la Bolsa)
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