Única manera de que la economía pueda volver a funcionar. Y que este coste vaya a cargo de los grandes inversionistas institucionales, los acreedores de bancos y Estados que hasta ahora han sido los grandes beneficiarios de los rescates de otros países. Los inversionistas han de aceptar una reducción de sus créditos. Pero ahora, no después de haber hundido a los países en dificultades, incluido España.
Las soluciones no son fáciles, entre otras cosas porque durante cuatro años se ha negado que el problema estuviera en el sistema financiero. Los poderes económicos no quisieron perder la oportunidad de aprovechar la crisis para pegarle un bocado a los salarios, derechos laborales y sociales, para hacer retroceder el Estado Social. Y para ello negaron que la carcoma estuviera en los bancos y dirigieron las contrarreformas para desmontar los avances de cuatro décadas." (Attac Madrid, 13/06/2012, Joan Coscubiela )
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