8.7.12

Con la profundización en la crisis están surgiendo nuevos fenómenos como que bancos sistémicos como Bankia lo son no sólo para el sistema financiero español sino para el alemán o el estadounidense. Y es que la crisis bancaria y la crisis económica están claramente retroalimentándose

"De la crisis bancaria hemos pasado a la crisis soberana sin solución de continuidad, pero en ese orden. La fragilidad de los bancos ha contribuido a la generalización de un clima de inestabilidad completamente propicio para las prácticas especulativas contra los bancos y contra los Estados. 

Cuando se produce un momento de desconfianza y de huida a la calidad, los especuladores tienen el terreno abonado para poner en práctica ventas en corto sobre acciones de los bancos o sobre la deuda pública y CDS desnudos en posición de comprador de protección contra la deuda soberana. La conexión se debe a que el Estado aparece como asegurador ante los problemas de los bancos. 

Estamos hartos de ver en la prensa que los mercados “opinan”  y los mercados no opinan nada, los operadores compran o venden y en este escenario muchos venden si  tienen miedo y ese miedo crece si ven que se deprecian en las pantallas los títulos de los bancos o los títulos de deuda.

 Ese descenso abrupto de precios es justo lo que quieren provocar los especuladores para obtener beneficios. Además el volumen de negociación ha oscilado notablemente en el trascurso de la crisis y en ocasiones ha sido especialmente reducido, lo que ha facilitado que los fondos especulativos puedan mover el mercado con mayor facilidad.

Aunque el origen de la crisis tiene una naturaleza multidimensional, la componente financiera ha sido decisiva; sin embargo, se ha querido poner el acento de forma interesada en la supuesta falta de competitividad de la economía española por el crecimiento de los salarios, y en el abultado déficit público. 

Estos argumentos no se sostienen. En España los salarios reales, hasta 2005, crecieron muy por debajo de la productividad, lo que implica un descenso de los costes laborales unitarios reales. Paralelamente lo que se produjo fue un claro aumento del excedente empresarial. Por otra parte, las condiciones iniciales del déficit público y la deuda pública no pueden considerarse, en ningún caso, el origen de la crisis. 

En los años 2000, 2006 y 2007, las cuentas públicas arrojaron superávit, 1%, 2% y 1,9% en relación al PIB. La ratio de deuda pública sobre PIB, 43%, 40% y 36%, muy lejos del 60% convencional de los acuerdos de Maastricht.

En el marco del euro se dieron condiciones de bajos de interés europeos y en España políticas que animaron el crecimiento de la demanda privada. Y en ese contexto es en el que se fragua la expansión del crédito que sí consideramos que es un factor fundamental en la crisis; con la información del Banco de España ha pasado de una tasa interanual de crecimiento del 12% al 22% en el periodo 1997-2007, muy por encima del crecimiento nominal de la economía en ese mismo periodo (osciló entre un mínimo de 6,9% y un máximo de 8,7% según datos de la OCDE).

 Hay una clara evidencia de que estos fenómenos de fuerte expansión del crédito son la antesala de las crisis bancarias, ante la imposibilidad de alcanzar un crecimiento sostenible de los balances.  Según datos del Banco Mundial el crédito interno al sector privado en porcentaje del PIB pasó de un 78,25% en 1997 a un 202,8% del PIB en 2008. (...)

En este contexto es fácil llegar a un evento tipo Ponzi (Minsky) en el que se pasa de una situación sostenible en la que los créditos generan a las empresas beneficios suficientes para pagar el capital y los intereses de la deuda, a una situación medianamente  sostenible en la que las empresas no tienen capacidad para pagar el principal de la deuda, pero si los intereses, por lo que necesitan refinanciarse, hasta finalmente llegar a una situación totalmente insostenible, en la que no pueden pagar ni el principal ni los intereses. (...)

En contra de los que opinan que la situación de los bancos ya se conocía desde el inicio de la crisis, nosotros pensamos que la crisis bancaria actual es una consecuencia clara de las políticas económicas de derechas, basada en los brutales recortes que contraen la actividad económica, aumentan el paro y eliminan de la actividad productiva a pequeñas y medianas empresas.

 Los bancos no estaban en 2007 como ahora, los tres más grandes BBVA, Santander y la Caixa han aplicado políticas que les han permitido sortear la crisis, pero muchas cajas y en especial Cajamadrid, Bancaja y CAM, que partían ya de una situación de extrema fragilidad,  han sufrido un proceso de deterioro financiero imparable desde el 7 de agosto de ese año cuando los mercados interbancarios se secaron.

 A partir de ese momento los compradores de vivienda dejan de obtener financiación fácilmente y los promotores que habían comprado suelo a crédito dejan de tener perspectivas de ventas y dejan de pagar. Estos indicios deberían haber servido para recolocar las políticas públicas y tomar una verdadera conciencia de la profundidad de la crisis. 

En lugar de eso en cuanto se atisbó un ligero repunte en bolsa se prefirió pensar en que estaban surgiendo “brotes verdes” y todo el problema iba a acabar pronto. Con la profundización en la crisis están surgiendo nuevos fenómenos como que bancos sistémicos como Bankia lo son no sólo para el sistema financiero español sino para el alemán o el estadounidense. Y es que la crisis bancaria y la crisis económica están claramente retroalimentándose."           (Econonuestra, 04/07/2012)

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