2.7.12

Cumbre Europea... habrá que esperar a la letra pequeña

"A España e Italia les quedaban ya pocas fichas pero en la madrugada del 29 de Junio hicieron un “all in”, pusieron todos los chips en el centro de la mesa y amenazaron con boicotear la gran cumbre europea votando contra todas las propuestas previamente acordadas con Alemania y Francia.

 Ese boicot hubiera significado el fin del euro, la gran derrota de Merkel y enormes pérdidas para las empresas alemanas que tanto se han beneficiado de la moneda única. La canciller alemana dudó porqué el mismo día 29 su parlamento tenía que aprobar el nuevo mecanismo de rescate europeo (el MEDE) y un fracaso en la cumbre hubiera representado un voto de castigo de su propio parlamento. A la canciller le tembló la mano... y tiró las cartas. 

El farol de Italia y España había funcionado: aparentemente, habían arrancado dos importantes concesiones a Alemania. Digo aparentemente porque, como ya viene siendo habitual, las grandes decisiones europeas se anuncian a bombo y platillo con grandes titulares... pero los detalles que se esconden, acaban aguando el vino.

A la espera, pues, de las sorpresas que depare la letra pequeña, podemos decir que la primera concesión arrancada de Alemania era que los fondos de rescate europeos van a poder recapitalizar directamente a los bancos españoles. La palabra clave es directamente.

  Uno de los callejones sin salida en los que se había metido España es que el gobierno se había comprometido a no dejar quebrar a ningún banco por lo que, de alguna manera había prometido que todos los agujeros de los bancos acabarían siendo financiados por el sector público. 

El problema es que la mayor parte de deuda pública española estaba en manos de los bancos. Al rescatar a los bancos insolventes a base de endeudarse, el gobierno agravaba su propia situación financiera y, al hacerlo, empeoraba sus perspectivas de repago y, por lo tanto, reducía el valor de su deuda en propiedad de los bancos sanos. Dicho de otro modo, al salvar a los bancos enfermos con deuda pública, se ponía en peligro a los bancos sanos. Una bola de nieve, una espiral negativa de la que era difícil salir.(...)

Las contrapartidas son que ese rescate directo no ocurrirá hasta que se creen los mecanismos para que el Banco Central Europeo pase a ser el supervisor único de todos los sistemas financieros de la eurozona (hasta ahora, cada uno de los bancos centrales de los países miembros -el Banco de España en el caso de España- se encargaban de supervisar a su propio sistema bancario).

 Es decir, Europa no quiere rescatar a los bancos españoles hasta que no sepa que, una vez metido el dinero, los puede controlar de cerca. La confianza en ese Banco de España que autorizó la creación y la salida a bolsa de un monstruo como Bankia menos de un año antes de que explotara por los aires es nula y los europeos quieren garantías. 
Las otras contrapartidas que los europeos van a exigir a cambio del rescate directo van a tomar la forma de “condiciones estrictas” y, según la declaración hecha pública al final de la cumbre, “condicionalidad adecuada, incluido el cumplimiento de las normas sobre ayudas públicas, que debería ser específica de cadaentidad, específica de cada sector o a escala de toda la economía y se formalizaría en un Memorando de Acuerdo”.

 Es decir, aunque no se especifica qué condiciones habrá, el documento dice que habrá condiciones y que pueden afectar a los bancos o a la macroeconomía entera. Eso puede querer decir (y, de nuevo, tendremos que esperar a la letra pequeña) que las condiciones macroeconómicas y fiscales se podrían endurecer para el gobierno de Rajoy, que se va a obligar a España a hacer unos recortes mucho más severos o al menos que no se le va a permitir posponer el cumplimiento de los objetivos de déficit un par de años y que la austeridad fiscal va a ser mucho más severa.

 Por más necesaria que sea la disciplina fiscal, que nadie olvide que la austeridad empeora la situación económica a corto plazo y podría agravar la crisis económica durante los próximos meses. De nuevo, tendremos que esperar a la letra pequeña.
Como el mecanismo de supervisión va a tardar meses en llegar y el rescate bancario español se tiene que hacer inmediatamente, lo que se hará es que Europa dará un crédito a el gobierno español a través del fondo existente (el mecanismo de estabilidad financiera o EFSF).

Una vez entre en vigor el nuevo mecanismo europeo de estabilidad (el MEDE), el crédito se transferirá al MEDE pero sin tener status sénior. Y una vez el BCE tenga capacidad supervisora, el crédito será asumido por el fondo de rescate y desaparecerá del pasivo del gobierno. Eso de que sin tener status sénior es importante por el tema de la subordinación de la deuda.

 En caso de que España quebrara y no pudiera pagar a sus deudores, se convocaría un concurso en el que los acreedores cobrarían por orden de prioridad. Los más prioritarios (los llamados sénior) primero y los menos (o júnior) después.

 Pues bien, los créditos concedidos por el MEDE son siempre sénior por lo que si el crédito se concede en las condiciones del MEDE, toda la otra deuda que ya existe pasaría a ser júnior y, por lo tanto, los tenedores de esa deuda se la intentarían sacar de encima cosa que dispararía la prima de riesgo española.

 El acuerdo tomado especifica que el crédito concedido temporalmente para rescatar a la banca española y mientras no entra en vigor el nuevo rescate directo es decir que el crédito no será sénior por lo que los acreedores actuales no deberían ponerse nerviosos.
La segunda gran concesión arrancada de Alemania es que los fondos de rescate podrán ser utilizados para comprar deuda soberana con el objetivo de reducir los tipos de interés que España e Italia tienen que pagar en los mercados financieros (la famosa prima de riesgo). 

 Si bien la primera concesión, el rescate directo de los bancos, beneficiaba esencialmente a España (Italia no tiene un problema bancario tan grave como el español), esta segunda concesión beneficia a Italia, que tiene una deuda mucho mayor que España. 

A pesar de que la utilización de dinero de los fondos europeos para comprar deuda italiana y española va a mejorar los tipos que paguen los gobiernos de esos dos países, esta medida es probablemente un error. La razón es que, en el fondo, se utiliza dinero del contribuyente para subsidiar a acreedores privados.

 Esos acreedores cobraron unos intereses elevados que les compensaban la asunción de un riesgo elevado al prestar a países con problemas como España o Italia. La compra de deuda pública por parte de esos fondos traslada ese riesgo desde el sector privado a los contribuyentes alemanes que son los que van a financiar esos fondos de rescate."            (Xavier Sala i Martín, 29/06/2012)

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