23.7.12

El gran conglomerado industrial y el sistema bancario alemán están en condiciones de someter a los países vecinos sin necesidad de marchar sobre los Campos Elíseos ni de bombardear Guernica. La elite gobernante alemana pelea por mantener sus privilegios y necesita hacerlo sobre las espaldas de la ciudadanía griega, irlandesa o española

"A propósito del liderazgo europeo de Alemania, se especula con que Berlín aprovecha la crisis para conseguir el antiguo objetivo de integrar a Europa bajo las condiciones germanas. ¿Cuál es su opinión?Claro, el punto de inflexión de Europa tiene que ver con la reconstrucción de la economía alemana luego de la Segunda Guerra Mundial y, más tarde, con la unificación de ese país. Cuando se adoptó el euro en 1999, reemplazando al marco alemán y a otras monedas europeas, éste heredó el status de divisa de reserva que tenía el marco. 

Así, la condición que Alemania puso para sumarse al euro fue que el modelo del BCE (Banco Central Europeo) estuviera directamente basado en su homólogo germano, el Bundesbank. Y así fue. De ahí que la reconstrucción de la UE se hizo sobre la base del modelo del Banco Central alemán.

¿Qué implicó?Que las claves de unificación económica del bloque europeo fueran referenciadas con parámetros que fijaron metas de déficit público, de inflación, de deuda, etcétera, y no de elementos asociados al empleo, o al crecimiento. 

Con todo, a diferencia de la Reserva Federal estadounidense, el BCE se concentra en controlar la suba de precios en vez de controlar la tasa de desempleo, por ejemplo.

¿Todo ello aportó a la posición dominante alemana?Claro, porque la conclusión es que, sin duda alguna, Alemania es el país que más se ha beneficiado económicamente con la integración. Presionado también por los sectores financieros, ese país está en condiciones de completar una jugada de larga data en un escenario que ni siquiera pudo imaginar, que es volver a controlar Europa mediante criterios económicos.

 Efectivamente, el gran conglomerado industrial y el sistema bancario alemán están en condiciones de someter a los países vecinos sin necesidad de marchar sobre los Campos Elíseos ni de bombardear Guernica, como lo hicieron durante la Guerra Civil Española.  (...)

... se tenía un cómodo marco de integración, sin conflictos políticos porque no había conflictos económicos. Pero, una vez que no se pudo sostener la tasa de ganancia europea a costa de los países del Sur, se produjo una guerra de elites, el núcleo central de la cuestión. En la actualidad, la elite gobernante alemana pelea por mantener sus privilegios y necesita hacerlo sobre las espaldas de la ciudadanía griega, irlandesa o española. 

Tenemos pendiente como ciudadanos no la integración de las elites, que en tiempos de crisis no es factible, sino una integración de las bases que obliguen a replantear el contrato social europeo."          (Rebelión, 23/07/2012, “España reclama un nuevo pacto social”, Cecilia Escudero,Revista Debate)

No hay comentarios: