"Estamos solos". Es la confesión de un economista español. Pero es la
sensación general que, poco a poco, se va abriendo paso en todos los
foros económicos y financieros. España, la cuarta mayor potencia de la
eurozona y uno de los países fundadores del euro, cada vez está más
desasistida.
Ni sus socios europeos ni el Banco Central Europeo (BCE)
detienen la asfixia. Es más, da la sensación de que ni siquiera lo
intentan.
Y el mercado, que percibe ese aislamiento,
también va camino de abandonar a la deuda española. Se está cerrando
progresivamente, incrementando así el riesgo de que el Tesoro Público no
pueda afrontar los vencimientos de deuda del último trimestre de 2012. (...)
En juego, por tanto, está evitar un colapso financiero inminente. Porque
este peligro es real. Los analistas son unánimes: si perservera la
presión sobre los bonos españoles y el Tesoro pierde su acceso al
mercado -es decir, deja de poder financiarse-, España no podrá afrontar
el masivo vencimiento de deuda que le espera en octubre, próximo a los
28.000 millones de euros. (...)
Por ello, fuentes cercanas al Gobierno han admitido que se están
estudiando otras alternativas. Como, por ejemplo, la negociación de un
rescate total blando. Esto es, que Europa conceda a España una línea de
crédito temporal con la que pueda afrontar el vencimiento de su deuda -e
incluso la asistencia financiera de las Comunidades Autónomas- durante
2012.
Esta opción se basa en una premisa de sobra conocida en la eurozona,
consistente en comprar tiempo. Ese dinero serviría para apagar los
temores actuales, a la espera de que los acuerdos alcanzados en la
cumbre de junio, como la puesta en marcha de un supervisor bancario
único, se pongan en marcha y de que el Mecanismo de Estabilidad (Mede)
se encuentre ya en funcionamiento y disponga de recursos e instrumentos
financieros para buscar soluciones más largoplacistas. (...)
La primera, incurrir en el impago (default). Es decir, que
España reconozca que no tiene dinero para afrontar el pago de su deuda
en octubre y anuncie una quita, con las pérdidas correspondientes para
los inversores.
Esta alternativa es tan extrema y supone una ruptura tan
considerable con la estrategia que ha seguido Europa durante esta crisis
soberana, que esas mismas fuentes confiesan que no es la opción más
probable. Pero, precisamente por la gravedad que revestiría esa
decisión, el Gobierno puede jugar esa baza como herramienta de presión.
Pero es que, además, el mercado no la descarta, de ahí que los
inversores se estén protegiendo con la compra de seguros para cubrirse
de ese posible impago (CDS). Ayer, el CDS español marcó un nuevo récord
en los 633 puntos básicos.
Aunque si España quiere lanzar un órdago, nada como amenazar con salirse del euro. Doble
-ayuda- o nada -adiós al euro-. Sería el principio del fin de la
moneda única. "Si España abandonara el proyecto de la Unión Económica y
Monetaria (UEM), el euro se rompería en mil pedazos. Porque Portugal y
otros países no querrían seguir en un euro así y quedarse sin poder
devaluar y aplicar sus propias medidas", reconocen esas mismas fuentes." (El Economista.es, 24/07/2012)
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